miércoles, 23 de enero de 2008

Las ventajas de ser imperfecto

Llevo 15 días sin escribir nada aquí, pero echando un vistazo de vez en cuando me he dado cuenta de que el (exiguo) volumen de visitas es directamente proporcional a la densidad de mi verborrea bloguera. Dicho de otro modo: si escribo entra más gente que si no.

Oh gran descubrimiento, dirán algunos listillos. Si fuerais listos no estaríais leyendo esta sarta de paridas, pedazo de lumbreras... donde las dan las toman. En fin, yo ya sabía que estas cosas funcionan así, que cuanto más actualizas más trepas en toda clase de buscadores, y por tanto te ve más gente (aunque sea por accidente) y al recibir más visitas subes más, en plan círculo vicioso. Lo cual, obviamente, es igual de válido en sentido contrario. Por supuesto, hay muchos más factores que influyen en el proceso, pero a grandes rasgos es algo así.

La coña es que esas actualizaciones no tienen por qué ser de calidad, ni interesantes, ni siquiera coherentes. Probablemente, un servidor web con un bot que rastree las N palabras/links con más apariciones en una serie de webs de mucho tráfico y plasme el conjunto en una lista sobre fondo blanco consiga muchas más visitas que una página currada y medianamente bien publicitada sobre un tema de interés general. Sin ir más lejos, yo diría que casi un tercio de las visitas de este blog se deben a aquel link que puse a la portada de El Jueves, edición secuestro, que mucha gente ha encontrado en Google Imágenes y, al entrar a verla, en el marco ese del "Abajo encontrará la imagen en su contexto original en la página: " apareció este truño (información aportada por el cacharrito ese de Feedjit, que te dice de dónde son tus visitas, o su proxy, y desde dónde han llegado a parar a tu página: una verdadera monada).

Y esto se debe, por supuesto, a que quienes hacen el trabajo sucio no son personas, son pedazos de silicio. O directamente son entes inmateriales e imperceptibles, véase programas automatizados para hacer tal o cual trabajo: desde contar visitas hasta asociar palabras con vínculos. En efecto, el éxito o el fracaso de tu proyecto no depende tanto de tu esfuerzo como de que le hagas la pelota a GoogleBot y a un par de amiguetes suyos para empezar a recibir visitas a saco.

Las cosas son así, uno de cada X usuarios que vea tu página va a volver porque le ha interesado. X puede variar según la calidad de tu trabajo y los gustos del visitante. Si llamamos Y al total de visitas que reciba tu página, resulta que Y/X es la cantidad de clientes/afiliados/visitantes habituales/whatever que consigues a priori. Ahora bien, disminuir X requiere esfuerzo y dedicación constantes, aparte de un cierto talento. Aumentar Y solamente necesita un poco de picardía a la hora de añadir meta-datos, una actualización lo más constante posible (que perfectamente puede ser automática) y tal vez un desembolso puntual en los primeros momentos para contratar a una consultora de esas que se dedican a hacerte subir puestos en los buscadores más utilizados. Conclusión, interesa más la cantidad que la calidad.

Si todo el trabajo automatizado se tuviera que hacer a mano, obviamente el número de buscadores disminuiría drásticamente, igual que las páginas de búsqueda automática. El servicio que aportan, por supuesto, no sería gratuito ni de coña, y la cantidad de resultados obtenidos u obtenibles sería miles de veces menor. Pero, por supuesto, una sola búsqueda te llevaría exactamente donde quieres. Y todo porque un ser humano no puede realizar un millón de operaciones por segundo, pero en cambio puede prescindir de la forma y operar con el significado.

Si es que a veces la mayor virtud es tener defectos...

martes, 8 de enero de 2008

Rebajas

No me queda muy claro si se llaman así por lo mucho que rebajan los precios, por lo que rebajan su ritmo de vida los compradores para sobrevivir a la cuesta de enero, o por el nivel de consumismo al que se rebaja la gente durante esta época. El caso es que El Corte Inglés, junto con otros miles de comercios que le hacen la corte, ya ha colgado los cartelitos de "Rebajas", y la plebe ha acudido en masa a la caza de las mejores gangas, o de quince segundos de gloria televisiva, o simplemente por inercia gregaria, sin ningún fin en particular, aparte de salir con menos dinero del que entró en el establecimiento.

Es sobre todo en el sector textil donde tanto los comercios como los clientes se frotan las manos. Es la ocasión perfecta para adquirir ese artículo que tanto necesitamos para la temporada de frío, aunque con el tema del cambio climático y tal la verdad es que el frío se acaba a los quince días de terminar las rebajas y no tenemos ocasión de lucir el modelito como se merece. Para los comercios, es el momento perfecto para dar salida a todo el stock sobrante del año anterior, que obviamente está pasado de moda y en ocasiones incluso tiene defectos derivados del tiempo, lugar y modo de almacenaje que nada tienen que ver con las taras de fabricación esas que nos aconsejan reclamar y requeterreclamar en la televisión los expertos de las sociedades de consumidores y consumidos. No por ser más barato tiene que ser peor... claro, esa es la base sobre la que se asientan los cimientos del capitalismo y de la globalización, ofrecer al usuario productos de alta calidad a precios muy competitivos y dando toda clase de facilidades. No te jode.

No digo que sean una mierda, pero los productos comprados en rebajas son como una especie de simbiosis: el empresario gana algo de dinero por productos que a priori son pérdidas y que va a tener que desechar o liquidar; y el consumista, perdón, el consumidor, pone buena cara porque le sale más barato y aunque la calidad sea ligeramente peor le sale rentable. Pero por mucho que pueda mosquear a alguno, la coña esta ahí. Ese pañuelo que compraste en rebajas ha estado dos meses en el mismo almacén que algún producto potencialmente cancerígeno. Esos pantalones se los han probado veinte personas antes de que decidieras que no te hacían el trasero gordo. Ese jersey de tejidos naturales lleva una buena temporada a merced de los ácaros, de las polillas o de cualquier otro parásito de armario ropero. Esa camisa de nylon ha marcado algunas arrugas de manera indeleble porque estuvo guardada en plástico hermético debajo de 50 kg de embalajes varios.

Pero todo eso no importa a nadie, porque esos artículos tienen un descuento del 20%... No los necesitamos, no nos lo podemos permitir ni aunque esté rebajado, no los queremos realmente pero nos da cosa salir sin ninguna compra cuando hemos venido a comprar. Y luego sale el tal Solbes llamándonos manirrotos y diciendo que comamos conejo, y la mitad de la población le dice que viceversa. Lo que más me jode de los políticos es que a veces, sólo a veces, tienen toda la puta razón del mundo...

jueves, 3 de enero de 2008

Felices setenta

En unos días, Su Graciosa (descojonante, vamos) Majestad cumple setenta añitos, cifra que no tiene otra particularidad que la de ser múltiplo de diez (y de dos, y de cinco, y de siete, y de catorce, y de treinta y cinco). No obstante, desde que empezó el año, la televisión nos bombardea con mensajes de diversos personajes más o menos célebres, alguno de los cuales supongo que sería difícil de identificar incluso para el más experto de los snobs, que felicitan a don Juancar por tan notable aniversario a la vez que recalcan su orgullo por ser españoles y su amor por su patria y por su rey.

Teniendo ya una edad como para pensar más que seriamente en jubilarse, y una línea sucesoria más larga que un día sin pan, no me cabe la menor duda de que en un plazo de cinco o diez años veremos al cumpleañero abdicando en favor de nuestro mediático Principito, que también tiene ya sus añitos. Aunque, al menos en lo que se ha dado a conocer a la opinión pública, el sujeto de marras goza de una salud más que envidiable para alguien de su edad y que haya llevado una vida tan ostentosa y (según dicen) tan ajetreada. Sea como sea, el caso es que el tipo se retirará antes de caerse de viejo, a no ser que un no tan mal rayo le parta antes.

No tengo ni puta idea de cómo van los sondeos de opinión referentes a la popularidad de la Gran Familia Real, ni ganas de perder cinco segundos en buscarlo en Google. De lo que estoy convencido es que el hecho de que cada vez haya más Infantes, Príncipes, Altezas, Majestades y Suputamadres no le hace nada de gracia a quien sabe que va a tener que darles de comer, y desde luego el ver cómo se lo pasan pipa en un velero, o esquiando, o practicando cualquier otro hobby que esté fuera del alcance económico del obrerete promedio, no va a mejorar eso. Ni siquiera el verles vivir bien, comer mejor, vestir de diseño o gastar un dineral en chuminadas diversas. Por mucho que el 90% de los que piensen eso probablemente harían lo mismo en su situación, por mucho que el resto sean idealistas ilusos, por mucho que la mayoría no tenga realmente motivos para quejarse. Por eso, de vez en cuando hay que darles un poco de circo, un porquénotecallas o un quemafotos.

El caso es que, a día de hoy, y por mucho que nos tengan con la mosca detrás de la oreja, es imposible pensar que un grupo político se atreva a proponer una reforma constitucional que incluya la Real Patada en el Trasero, aunque a más de uno le gustaría. Si alguien lo hiciera, probablemente acabase con su carrera política, y hoy en día el rollito de figurar como héroe en los libros de Historia de dentro de unos siglos no acaba de ser motivación suficiente. Hay que aceptarlo: el poder en España está en manos del Partido Popular, derechista (perdón, de "centro liberal") y descendiente directo y algunos dicen que más moderado del régimen de Franco, y del Partido Socialista, que se dedica a intentar mejoras sociales que fracasan miserablemente y a oponerse a la oposición, en lo cual también fracasa miserablemente. Los demás grupos políticos se limitan a tener sus 15 minutos de gloria y a bajarse los pantalones masivamente el resto del tiempo.

En resumen, mientras queden personas de esas de "Esto con Franco no pasaba" en puestos de poder, o de responsabilidad, o de money, tendremos que seguir celebrando cumpleaños del Rey, del que hay ahora o del que sea. Y ahora que tienen derecho, como españoles que son, al famoso cheque bebé, pues venga a follar como conejos... Mientras tanto, baja la natalidad (con honrosas excepciones, como los inmigrantes), la población envejece, y a quienes les gusta meterla en caliente más que a un tonto un lápiz aún se preguntan cómo puede ser... muy sencillo, porque sale más barato follar con condón, píldoras y marchatrás los días sin ovulación que dar de comer a un crío, sobre todo si además de ese crío tienes que comer tú y tiene que comer la hipoteca. Al menos, entre unas polladas y otras, nos hartaremos de comer conejo...

martes, 1 de enero de 2008

La familia

En primer lugar, feliz año nuevo a todos los depravados que entren a mi blog por error, seguramente buscando porno. Espero que no sufráis mucho para coronar la cuesta de enero, que no se os haya atragantado el conejo ese que está tan barato y que el nuevo canon de la Sociedad General de lAdrones y Estafadores no os suponga un desembolso excesivo, no ya por vuestros bolsillos, que no me preocupan excesivamente, sino para que esos malditos hijos de la grandísima pCENSURADOuta ganen lo menos posible.

Tal vez sea por estar en unas fechas tan típicas de pasar en familia. Lo cierto es que no hay nada más agradable (siempre que no se abuse demasiado) que pasar estos días rodeado de tus seres queridos, ni ocasión más propicia en todo el año para limar asperezas. Y es que la familia es, indudablemente, una parte muy importante de casi todo ser humano. Y como seres sociables que son... estooo... que somos los humanos, la familia será sin duda un pilar básico de nuestra sociedad.

Precisamente esto es lo que pretendían reivindicar las organizaciones de familias cristianas, "víctimas" del terrorismo, partidarios del PP y demás escoria en la concentración esa del día 30 de diciembre. En realidad, lo que hacían era criticar abiertamente tres de las reformas más polémicas introducidas en los últimos tiempos: los matrimonios homosexuales, los divorcios express y la asignatura de Educación contra la ciudadanía. Tres reformas cuya polémica, sinceramente, no soy capaz de comprender, ya que lamentablemente mi capacidad para empatizar con mentalidades retrógradas que escupen sobre el divino don que es el pensamiento racional es más bien escasa.

Me gustaría dejar claro que no soy ni mucho menos simpatizante del Gobierno, ni probablemente llegue a serlo de ningún posible Gobierno, y que el sistema mal llamado democracia jamás funcionará como es debido porque corrompe indefectiblemente a aquellos que ostentan el poder, y muy especialmente a esos anónimos mandos intermedios que, sin que casi nadie sea consciente de ello, son los que realmente mangonean y manipulan nuestras vidas. Cada cual tiene sus ideas, donde hay dos personas hay tres opiniones, y lo único que se puede hacer realmente es intentar buscar un punto intermedio que satisfaga a todas las partes. El problema surge cuando alguna de las partes pretende tener la única razón posible, y se acrecienta cuando esa parte se apoya en siglos de tradición y de dominación. Hablamos, por supuesto, de la verdadera Cosa Nostra italiana. Como se solía decir, con la Iglesia hemos topado. Y sin ánimo de ofender a nadie, si tengo que decantarme entre Iglesia y Gobierno, prefiero mil veces un Gobierno que queme todas las iglesias y ejecute a sus representantes a una Iglesia que tenga algún poder sobre el Gobierno.

El tema del matrimonio homosexual es probablemente el más obvio. En pleno siglo XXI, en un país supuestamente moderno, desarrollado y democrático, se discrimina a las personas por sus tendencias sexuales. No, no me refiero a que la mayoría de la gente se sienta ofendida cuando se la califica de homosexual, o que muy especialmente los hombres identifiquemos gay con afeminado, poco viril, o en esencia indigno de respeto. Todo eso son reminiscencias de un pasado no tan lejano, y supongo que ocurre en todas partes y que seguirá ocurriendo al menos durante otro par de generaciones. Son, simplemente, inflexiones del lenguaje. A lo que me refiero es a que dos personas no puedan manifestar y oficializar el amor que se profesan por algo tan nimio como el hecho de que sean del mismo sexo. Aunque sólo sea por beneficiarse de las ventajas legales que ello supone: permiso laboral por matrimonio, por enfermedades o fallecimiento de familiares del cónyuge, ventajas fiscales, herencias... No tiene ninguna lógica que dos personas tengan una serie de derechos sólo si la suma de sus cromosomas de un tipo es impar. Igual que tampoco tiene ninguna lógica que una institución como la Iglesia pretenda inmiscuirse en un acontecimiento social que se celebra desde mucho antes de que dicha institución existiera, y que actualmente está clasificado como laico. Porque recordemos, algunos de los que se casan lo hacen ante los ojos de Dios, pero absolutamente todos lo hacen ante los ojos del Estado.

El divorcio express es la otra cara de la misma moneda. Dos personas decidieron formalizar una unión que, por motivos cualesquiera, ha dejado de existir. Los sentimientos van y vienen, nunca podemos reprimirlos completamente, son la única parte de nuestro ser que nos puede hacer verdaderamente libres. El amor aparece igual que desaparece, o las relaciones se rompen de forma violenta, o simplemente un matrimonio hecho por conveniencia ha dejado de ser rentable. Dos personas que se han unido voluntariamente ante la Ley, desean volver a su estado anterior. ¿Quién es Dios para pretender impedírselo? Estoy seguro de que un matrimonio que decide divorciarse se está condenando al infierno, pero ¿al infierno no se va cuando uno muere? Porque, siendo así, las personas que quieren separarse y están vivas no deberían tener ningún motivo para no poder hacerlo. Y por lo tanto, lo mejor es que el proceso sea lo más rápido e indoloro posible para ambas partes: no tiene sentido aderezar una experiencia que puede llegar a ser traumática con un montón de burocracia ineficiente, mucho menos aún con consideraciones morales basadas en las ideas de personas que no conocen el amor y que han renunciado al matrimonio.

El tema de la Educación para la Ciudadanía ya es otro caso aparte. Para profundizar en la materia, habría que bucear en los cambios sociales que han hecho que los padres sean cada vez más egoístas e irresponsables en cuanto a la educación de sus hijos, o en la amplia presencia que tienen las congregaciones cristianas en cuanto a colegios concertados y privados junto con la falta de calidad y de medios en la enseñanza pública. Como en Blogger no hay suficiente capacidad de hosting para almacenar toda la tinta (y la sangre) que puede correr sobre tan amplias y ambiguas materias, lo mejor es pasarlas por alto y que cada cual las entienda desde su concepto. Lo único que cabe decir es que España es un país autoproclamado laico y que, por mucha capacidad de convocatoria y repercusión social que tenga la Iglesia, la ley no le concede ninguna prerrogativa más allá de la libertad de culto. En contra de lo que parecen pensar los eclesiásticos, laico no es lo mismo que anticristiano o antirreligioso, sino que es una postura nula en cuanto a cultos. Lo cual significa que la religión no debe influir para nada en la sociedad, ni a favor ni en contra, más allá de lo que influya en cada individuo y en su libertad para elegir. Por lo tanto, si la sociedad es laica, la educación debería serlo: nada de enseñar Religión (católica) en los colegios, por muy religiosos que sean los que lo financian o los padres de los alumnos. Que cada estudiante aprenda a respetar los valores y principios en los que se basa la sociedad, y en su casa, donde debe ser, su familia le inculque las creencias que crea (valga la redundancia) oportunas, sin que éstas sean obstaculizadas por ningún tipo de prejuicio adquirido en el colegio. La susodicha asignatura de Educación para la Ciudadanía, que ha sido criticada como un intento de politizar a los estudiantes (por favor, señores, la gente que estudia en colegios e institutos no tiene edad para votar), y etiquetada como una alternativa a la de Religión (resumiendo, hay que elegir entre ser cívico o ser religioso, y cuando digo religioso quiero decir católico apostólico romano), puede ser un medio excelente para que la gente joven no sea tan... gilipollas, no se me ocurre otro calificativo, como los adolescentes de tres o cuatro años a esta parte. El problema es que las mentalidades cerradas de la Iglesia entienden "politizar" como "inducir a pensar de manera racional y emplear el libre albedrío", y "laico" como "antirreligioso, inmoral y contrario a las buenas costumbres", y como por desgracia estas mentalidades conforman un grupo de presión bastante nutrido, pues pasa lo que pasa...

Como remate, en especial al tema de la educación, me gustaría añadir una frase que leí en el suplemento Estudiad Malditos, publicado por El Jueves (exacto, esa revista que sale los miércoles y se censura los viernes) que daban hace unos años con el periódico gratuito 20 minutos, y que aparte de su tono chascarrillero creo que resume bastante bien todo lo que he intentado transmitir en este post.

Si con los curas tomas lección, saldrás ateo... o maricón

PD: me ha costado un esfuerzo sobrehumano, pero he conseguido completar el artículo sin emplear ni una sola vez la palabra FASCISTA. Si no lo pongo, reviento...