jueves, 3 de enero de 2008

Felices setenta

En unos días, Su Graciosa (descojonante, vamos) Majestad cumple setenta añitos, cifra que no tiene otra particularidad que la de ser múltiplo de diez (y de dos, y de cinco, y de siete, y de catorce, y de treinta y cinco). No obstante, desde que empezó el año, la televisión nos bombardea con mensajes de diversos personajes más o menos célebres, alguno de los cuales supongo que sería difícil de identificar incluso para el más experto de los snobs, que felicitan a don Juancar por tan notable aniversario a la vez que recalcan su orgullo por ser españoles y su amor por su patria y por su rey.

Teniendo ya una edad como para pensar más que seriamente en jubilarse, y una línea sucesoria más larga que un día sin pan, no me cabe la menor duda de que en un plazo de cinco o diez años veremos al cumpleañero abdicando en favor de nuestro mediático Principito, que también tiene ya sus añitos. Aunque, al menos en lo que se ha dado a conocer a la opinión pública, el sujeto de marras goza de una salud más que envidiable para alguien de su edad y que haya llevado una vida tan ostentosa y (según dicen) tan ajetreada. Sea como sea, el caso es que el tipo se retirará antes de caerse de viejo, a no ser que un no tan mal rayo le parta antes.

No tengo ni puta idea de cómo van los sondeos de opinión referentes a la popularidad de la Gran Familia Real, ni ganas de perder cinco segundos en buscarlo en Google. De lo que estoy convencido es que el hecho de que cada vez haya más Infantes, Príncipes, Altezas, Majestades y Suputamadres no le hace nada de gracia a quien sabe que va a tener que darles de comer, y desde luego el ver cómo se lo pasan pipa en un velero, o esquiando, o practicando cualquier otro hobby que esté fuera del alcance económico del obrerete promedio, no va a mejorar eso. Ni siquiera el verles vivir bien, comer mejor, vestir de diseño o gastar un dineral en chuminadas diversas. Por mucho que el 90% de los que piensen eso probablemente harían lo mismo en su situación, por mucho que el resto sean idealistas ilusos, por mucho que la mayoría no tenga realmente motivos para quejarse. Por eso, de vez en cuando hay que darles un poco de circo, un porquénotecallas o un quemafotos.

El caso es que, a día de hoy, y por mucho que nos tengan con la mosca detrás de la oreja, es imposible pensar que un grupo político se atreva a proponer una reforma constitucional que incluya la Real Patada en el Trasero, aunque a más de uno le gustaría. Si alguien lo hiciera, probablemente acabase con su carrera política, y hoy en día el rollito de figurar como héroe en los libros de Historia de dentro de unos siglos no acaba de ser motivación suficiente. Hay que aceptarlo: el poder en España está en manos del Partido Popular, derechista (perdón, de "centro liberal") y descendiente directo y algunos dicen que más moderado del régimen de Franco, y del Partido Socialista, que se dedica a intentar mejoras sociales que fracasan miserablemente y a oponerse a la oposición, en lo cual también fracasa miserablemente. Los demás grupos políticos se limitan a tener sus 15 minutos de gloria y a bajarse los pantalones masivamente el resto del tiempo.

En resumen, mientras queden personas de esas de "Esto con Franco no pasaba" en puestos de poder, o de responsabilidad, o de money, tendremos que seguir celebrando cumpleaños del Rey, del que hay ahora o del que sea. Y ahora que tienen derecho, como españoles que son, al famoso cheque bebé, pues venga a follar como conejos... Mientras tanto, baja la natalidad (con honrosas excepciones, como los inmigrantes), la población envejece, y a quienes les gusta meterla en caliente más que a un tonto un lápiz aún se preguntan cómo puede ser... muy sencillo, porque sale más barato follar con condón, píldoras y marchatrás los días sin ovulación que dar de comer a un crío, sobre todo si además de ese crío tienes que comer tú y tiene que comer la hipoteca. Al menos, entre unas polladas y otras, nos hartaremos de comer conejo...

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