Llevo 15 días sin escribir nada aquí, pero echando un vistazo de vez en cuando me he dado cuenta de que el (exiguo) volumen de visitas es directamente proporcional a la densidad de mi verborrea bloguera. Dicho de otro modo: si escribo entra más gente que si no.
Oh gran descubrimiento, dirán algunos listillos. Si fuerais listos no estaríais leyendo esta sarta de paridas, pedazo de lumbreras... donde las dan las toman. En fin, yo ya sabía que estas cosas funcionan así, que cuanto más actualizas más trepas en toda clase de buscadores, y por tanto te ve más gente (aunque sea por accidente) y al recibir más visitas subes más, en plan círculo vicioso. Lo cual, obviamente, es igual de válido en sentido contrario. Por supuesto, hay muchos más factores que influyen en el proceso, pero a grandes rasgos es algo así.
La coña es que esas actualizaciones no tienen por qué ser de calidad, ni interesantes, ni siquiera coherentes. Probablemente, un servidor web con un bot que rastree las N palabras/links con más apariciones en una serie de webs de mucho tráfico y plasme el conjunto en una lista sobre fondo blanco consiga muchas más visitas que una página currada y medianamente bien publicitada sobre un tema de interés general. Sin ir más lejos, yo diría que casi un tercio de las visitas de este blog se deben a aquel link que puse a la portada de El Jueves, edición secuestro, que mucha gente ha encontrado en Google Imágenes y, al entrar a verla, en el marco ese del "Abajo encontrará la imagen en su contexto original en la página: " apareció este truño (información aportada por el cacharrito ese de Feedjit, que te dice de dónde son tus visitas, o su proxy, y desde dónde han llegado a parar a tu página: una verdadera monada).
Y esto se debe, por supuesto, a que quienes hacen el trabajo sucio no son personas, son pedazos de silicio. O directamente son entes inmateriales e imperceptibles, véase programas automatizados para hacer tal o cual trabajo: desde contar visitas hasta asociar palabras con vínculos. En efecto, el éxito o el fracaso de tu proyecto no depende tanto de tu esfuerzo como de que le hagas la pelota a GoogleBot y a un par de amiguetes suyos para empezar a recibir visitas a saco.
Las cosas son así, uno de cada X usuarios que vea tu página va a volver porque le ha interesado. X puede variar según la calidad de tu trabajo y los gustos del visitante. Si llamamos Y al total de visitas que reciba tu página, resulta que Y/X es la cantidad de clientes/afiliados/visitantes habituales/whatever que consigues a priori. Ahora bien, disminuir X requiere esfuerzo y dedicación constantes, aparte de un cierto talento. Aumentar Y solamente necesita un poco de picardía a la hora de añadir meta-datos, una actualización lo más constante posible (que perfectamente puede ser automática) y tal vez un desembolso puntual en los primeros momentos para contratar a una consultora de esas que se dedican a hacerte subir puestos en los buscadores más utilizados. Conclusión, interesa más la cantidad que la calidad.
Si todo el trabajo automatizado se tuviera que hacer a mano, obviamente el número de buscadores disminuiría drásticamente, igual que las páginas de búsqueda automática. El servicio que aportan, por supuesto, no sería gratuito ni de coña, y la cantidad de resultados obtenidos u obtenibles sería miles de veces menor. Pero, por supuesto, una sola búsqueda te llevaría exactamente donde quieres. Y todo porque un ser humano no puede realizar un millón de operaciones por segundo, pero en cambio puede prescindir de la forma y operar con el significado.
Si es que a veces la mayor virtud es tener defectos...
Oh gran descubrimiento, dirán algunos listillos. Si fuerais listos no estaríais leyendo esta sarta de paridas, pedazo de lumbreras... donde las dan las toman. En fin, yo ya sabía que estas cosas funcionan así, que cuanto más actualizas más trepas en toda clase de buscadores, y por tanto te ve más gente (aunque sea por accidente) y al recibir más visitas subes más, en plan círculo vicioso. Lo cual, obviamente, es igual de válido en sentido contrario. Por supuesto, hay muchos más factores que influyen en el proceso, pero a grandes rasgos es algo así.
La coña es que esas actualizaciones no tienen por qué ser de calidad, ni interesantes, ni siquiera coherentes. Probablemente, un servidor web con un bot que rastree las N palabras/links con más apariciones en una serie de webs de mucho tráfico y plasme el conjunto en una lista sobre fondo blanco consiga muchas más visitas que una página currada y medianamente bien publicitada sobre un tema de interés general. Sin ir más lejos, yo diría que casi un tercio de las visitas de este blog se deben a aquel link que puse a la portada de El Jueves, edición secuestro, que mucha gente ha encontrado en Google Imágenes y, al entrar a verla, en el marco ese del "Abajo encontrará la imagen en su contexto original en la página: " apareció este truño (información aportada por el cacharrito ese de Feedjit, que te dice de dónde son tus visitas, o su proxy, y desde dónde han llegado a parar a tu página: una verdadera monada).
Y esto se debe, por supuesto, a que quienes hacen el trabajo sucio no son personas, son pedazos de silicio. O directamente son entes inmateriales e imperceptibles, véase programas automatizados para hacer tal o cual trabajo: desde contar visitas hasta asociar palabras con vínculos. En efecto, el éxito o el fracaso de tu proyecto no depende tanto de tu esfuerzo como de que le hagas la pelota a GoogleBot y a un par de amiguetes suyos para empezar a recibir visitas a saco.
Las cosas son así, uno de cada X usuarios que vea tu página va a volver porque le ha interesado. X puede variar según la calidad de tu trabajo y los gustos del visitante. Si llamamos Y al total de visitas que reciba tu página, resulta que Y/X es la cantidad de clientes/afiliados/visitantes habituales/whatever que consigues a priori. Ahora bien, disminuir X requiere esfuerzo y dedicación constantes, aparte de un cierto talento. Aumentar Y solamente necesita un poco de picardía a la hora de añadir meta-datos, una actualización lo más constante posible (que perfectamente puede ser automática) y tal vez un desembolso puntual en los primeros momentos para contratar a una consultora de esas que se dedican a hacerte subir puestos en los buscadores más utilizados. Conclusión, interesa más la cantidad que la calidad.
Si todo el trabajo automatizado se tuviera que hacer a mano, obviamente el número de buscadores disminuiría drásticamente, igual que las páginas de búsqueda automática. El servicio que aportan, por supuesto, no sería gratuito ni de coña, y la cantidad de resultados obtenidos u obtenibles sería miles de veces menor. Pero, por supuesto, una sola búsqueda te llevaría exactamente donde quieres. Y todo porque un ser humano no puede realizar un millón de operaciones por segundo, pero en cambio puede prescindir de la forma y operar con el significado.
Si es que a veces la mayor virtud es tener defectos...
1 comentario:
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