martes, 8 de enero de 2008

Rebajas

No me queda muy claro si se llaman así por lo mucho que rebajan los precios, por lo que rebajan su ritmo de vida los compradores para sobrevivir a la cuesta de enero, o por el nivel de consumismo al que se rebaja la gente durante esta época. El caso es que El Corte Inglés, junto con otros miles de comercios que le hacen la corte, ya ha colgado los cartelitos de "Rebajas", y la plebe ha acudido en masa a la caza de las mejores gangas, o de quince segundos de gloria televisiva, o simplemente por inercia gregaria, sin ningún fin en particular, aparte de salir con menos dinero del que entró en el establecimiento.

Es sobre todo en el sector textil donde tanto los comercios como los clientes se frotan las manos. Es la ocasión perfecta para adquirir ese artículo que tanto necesitamos para la temporada de frío, aunque con el tema del cambio climático y tal la verdad es que el frío se acaba a los quince días de terminar las rebajas y no tenemos ocasión de lucir el modelito como se merece. Para los comercios, es el momento perfecto para dar salida a todo el stock sobrante del año anterior, que obviamente está pasado de moda y en ocasiones incluso tiene defectos derivados del tiempo, lugar y modo de almacenaje que nada tienen que ver con las taras de fabricación esas que nos aconsejan reclamar y requeterreclamar en la televisión los expertos de las sociedades de consumidores y consumidos. No por ser más barato tiene que ser peor... claro, esa es la base sobre la que se asientan los cimientos del capitalismo y de la globalización, ofrecer al usuario productos de alta calidad a precios muy competitivos y dando toda clase de facilidades. No te jode.

No digo que sean una mierda, pero los productos comprados en rebajas son como una especie de simbiosis: el empresario gana algo de dinero por productos que a priori son pérdidas y que va a tener que desechar o liquidar; y el consumista, perdón, el consumidor, pone buena cara porque le sale más barato y aunque la calidad sea ligeramente peor le sale rentable. Pero por mucho que pueda mosquear a alguno, la coña esta ahí. Ese pañuelo que compraste en rebajas ha estado dos meses en el mismo almacén que algún producto potencialmente cancerígeno. Esos pantalones se los han probado veinte personas antes de que decidieras que no te hacían el trasero gordo. Ese jersey de tejidos naturales lleva una buena temporada a merced de los ácaros, de las polillas o de cualquier otro parásito de armario ropero. Esa camisa de nylon ha marcado algunas arrugas de manera indeleble porque estuvo guardada en plástico hermético debajo de 50 kg de embalajes varios.

Pero todo eso no importa a nadie, porque esos artículos tienen un descuento del 20%... No los necesitamos, no nos lo podemos permitir ni aunque esté rebajado, no los queremos realmente pero nos da cosa salir sin ninguna compra cuando hemos venido a comprar. Y luego sale el tal Solbes llamándonos manirrotos y diciendo que comamos conejo, y la mitad de la población le dice que viceversa. Lo que más me jode de los políticos es que a veces, sólo a veces, tienen toda la puta razón del mundo...

No hay comentarios: