viernes, 28 de diciembre de 2007

Inocente

El Día de los Inocentes... no, perdón, el Día de los Santos Inocentes. ¿Qué sentido tiene? El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra... ¿quién está libre de pecados? Y en otro orden de cosas, ¿por qué coño celebramos el día de marras haciendo putadas al prójimo? Porque, más que el Día de los Inocentes, parece el Día del Orgullo Culpable... o el Día de que un soplapollas te venga a calentar los huevos, te diga "¡¡INOCENTEEE!!" y tú tengas que poner buena cara y sonreír en vez de hacer lo que harías cualquier otro día del año: cagarte en su putísima madre y tal vez reventarle los dientes, tal vez quedarte con muchas ganas de hacerlo.

En un contexto más amplio, existe un tipo de persona que se muestra especialmente simpática (para el resto del mundo) o gilipollas (para tí) en esos momentos en los que es evidente que no estás ni mucho menos de buen humor y que no tienes paciencia ni ganas de mostrarte mínimamente educado, menos aún de poner cara de felicidad. El tipo de persona que te dice "Eh, que yo no te he hecho nada" en tono ofendido cuando le ladras por importunarte en una situación por el estilo, o que intenta hacerte comprender que no hay motivo para estar de mal humor, cuando ni siquiera conoce el motivo del mismo.

En una situación así, y dependiendo del nivel de confianza y de aprecio, la reacción más suave suele ser comentar, con una media sonrisa forzada, que no estás de humor y que por favor te dejen en paz. Cuando hay cierto aprecio pero no mucha familiaridad, lo habitual es mostrarse malhumorado, tenso y puede que hasta ofensivo en situaciones concretas. Pero cuando la persona en cuestión, siendo de un entorno relativamente cercano, nos resulta más o menos detestable... en una situación así, el ser humano promedio saca lo peor que lleva dentro. Sientes que todo lo que te ha pasado o te has montado tú solito es culpa de esa persona. Al mismo tiempo, sabes que no tiene la culpa de nada, y eso te hace ponerte más furioso por la frustración, porque necesitas un motivo para cabrearte con esa persona y no lo encuentras, y sabes que es injusto culparl@ pero te la suda, lo único que quieres es soltarle a alguien todo lo que llevas dentro porque estás encabronado. Y se lo sueltas, y a veces te quedas maravillosamente bien, aunque siempre te quede un regustillo de culpabilidad. O no se lo sueltas, y te lo tragas todo. Te lo tragas porque detestas a esa persona, pero necesitas que esté ahí para detestarla.

Todos necesitamos odiar algo, o preferiblemente a alguien. El odio, la ira, la frustración, incluso el miedo... son parte de nuestra naturaleza. Por eso mentimos. Por eso a veces nos sentimos mejor al hacer daño a alguien. Por eso necesitamos una vía de escape, porque no podemos permitirnos acabar con todo lo que odiamos. No sólo por lo que pueda pasar si matamos a otra persona, si destruimos algo o a alguien, sino porque necesitamos que sigan ahí.

Por eso algún gilipollas inventó las inocentadas. ¡¡INOCENTEEEE!!

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Hace unos años

Exactamente hace unos años se produjo una catástrofe natural de algún tipo en una zona muy concreta del mundo en la que desaparecieron personas, algunas de las cuales siguen desaparecidas, y también murieron muchas personas que a día de hoy siguen muertas. Los cuantiosos destrozos materiales provocados por la catástrofe se valoraron en muchos dólares, por lo que parece ser que no hay nadie interesado en comprarlos.

Huelga decir que muchas personas de las que murieron o estuvieron allí no saben dónde está el océano Índico, ni en qué parte de Asia habita el sudeste asiático. Sería por tanto muy grosero explicarles lo que es un maremoto, o por qué a las olas se les llama tsunamis cuando se hacen mayores. Tampoco podemos pedirles que su imaginación conciba lo que son miles de millones cuando en su vida jamás verán juntos más de unos pocos centenares. Ni siquiera sería justo llenarse la boca con sistemas de prevención por satélite o infraestructuras de alerta temprana.

Sin embargo, seguro que se inquietarían si supieran que algunas personas se enteran de las catástrofes antes de que ocurran. O si les dijeran que, en muchos países del mundo, al 90% de la población afectada le habría llegado la noticia con tiempo más que suficiente para escapar. O si vieran con sus propios ojos que en otros lugares han ocurrido catástrofes más tarde y que, sin embargo, se están recuperando mucho más rápido. Y sin duda, les parecería ofensivo que existan obras de arte, o documentos históricos, o artículos que tomaron parte en una vida u obra digna de ser recordada, que casi a diario son vendidas por mucho más dinero del que se envía en forma de ayuda a una zona concreta y del que se beneficiarían centenares o miles de personas.

Dicen que la vida no tiene precio, pero sin embargo hay muchas personas dispuestas a ponérselo. Y no deja de resultarme curioso el hecho de que arrebatar una vida humana produzca más dinero del que se invertiría por salvarla. Del mismo modo que los asesinos de las películas y los del mundo real cobran sumas elevadas, mientras los delincuentes callejeros de zonas subdesarrolladas matan a cambio de la posibilidad de que su víctima porte algo de valor. Aunque claro, si resulta que la vida sí que tiene precio, es lógico pensar que unas puedan tener mucho más valor que otras, ya que es lo que suele pasar con todas las cosas que tienen precio.

Tal vez sea por eso por lo que la única diferencia entre ricos y pobres a la hora de sufrir una catástrofe sea precisamente el número de muertes. La amante madre Tierra no atiende a razones de dinero, y en su infinita sabiduría nos devuelve en forma de pequeños pescozones de advertencia las puñaladas traperas que le asestamos. Dentro de poco, no me cabe duda, los huracanes dejarán de tener categoría numérica, la escala de Richter dejará de servir para medir los terremotos, y análogamente todas las catástrofes naturales posibles se calificarán según su potencial destructivo en millones de dólares. Por eso, en los lugares en los que las vidas valen varios miles, sólo veremos unos cientos de muertos aderezados con mucho dramatismo, mientras que los pobres desafortunados que nacieron con menos valor monetario verán cómo, cada vez que la Naturaleza monta en cólera, el resultado se cuenta en pilas de cadáveres anónimos amontonados en fosas comunes. Por supuesto, las manos negras de la muerte no se irán sin cobrarse su tributo en forma de epidemias, disturbios y demás consecuencias indirectas, que suelen ser proporcionales a las directas.

He tenido la suerte de nacer en una zona del mundo en la que las vidas se venden caras y las catástrofes se ven de lejos, pero a pesar de eso, o quizá precisamente por eso, no puedo evitar un ramalazo de asco, ira y odio cada vez que veo a una panda de tragaldabas sufriendo crisis nerviosas porque el frío les ha reventado las tuberías, o las riadas les han destrozado el parquet y estropeado el mobiliario de diseño. No hacia los tragaldabas, que al fin y al cabo... pobrecillos, sino hacia el género humano y hacia la sociedad civilizada que en teoría se basa y en la práctica se limpia el culo en los ideales de Igualdad y Justicia.

Por suerte la Naturaleza nos ha dotado de suficientes lágrimas para poder hacer frente a estos pensamientos. Ojalá nos sirvieran también para hacer frente a esta realidad...

martes, 25 de diciembre de 2007

Feliz Navidad

Feliz Navidad a la gente que se muere de hambre en todo el mundo, mientras tú te inflas de polvorones como un cerdo y tiras a la basura la mitad de la comida, y al cubo de la basura la otra mitad, la que no te comes, ya sea porque no agrada a tu paladar de marqués o porque has comido (por desgracia, solamente) casi hasta reventar.

Feliz Navidad a los niños que trabajan como esclavos, porque esclavos es lo que son, mientras una legión de malditos mocosos malcriados de mierda se dedica a berrear, patalear, exigir y recibir gracias a unos padres y familiares que no tienen suficiente personalidad o cerebro como para decir que no.

Feliz Navidad a todos los pobres desgraciados que podrían vivir un poco mejor con la mitad del dinero que te has gastado o te gastarás en regalos inútiles y horteras que tardarán en ir a la basura casi tan poco tiempo como los que te han hecho a ti y has agradecido con tu mejor sonrisa mientras vomitabas mentalmente.

Feliz Navidad a la gente que está trabajando y no puede estar con los suyos, ganando un sueldo de mierda para enriquecer a cuatro hijos de puta que hacen el agosto con cuatro meses de retraso, o mejor dicho, con ocho de adelanto, y que luego se dedican a jugar al Monopoly con los hogares que muchos no podemos permitirnos.

Feliz Navidad a todos los que van a deprimirse y/o suicidarse durante estas fiestas, gracias al bombardeo emocional masivo de una sociedad que vende las navidades como imagen de familia feliz y consumidora, sin preocuparse de las circunstancias afectivas y/o monetarias de quien pueda resultar salpicado por su mensaje.

Feliz Navidad a todos los que mandan a la mierda, sin importarles el qué dirán, esas reuniones familiares con un hatajo de hipócritas mezquinos y desagradecidos que no se han dignado un solo gesto de cariño en todo el año y ahora pretenden guardar las apariencias de cara a la galería.

Feliz Navidad a los que saben que cierto niño nació hace dos milenios para dominar a las gentes ignorantes mediante el miedo, el engaño y la manipulación, y que dos mil años más tarde la patraña sigue funcionando, mientras mil millones de personas siguen esperando a que el niño de marras les traiga una paz y un amor que ni siquiera se merecen.

Feliz Navidad a los bloggers novatos que, como yo, desaparecen una semana por motivos personales y cuando vuelven no recuerdan los datos necesarios para acceder a su blog.

Y próspero año nuevo.

martes, 20 de noviembre de 2007

Organizaciones nada generosas

Hace ya unos cuantos días que liberaron a aquel grupo de camioneros del aire a los que acusaban en no recuerdo qué país de dedicarse al tráfico de niños con la coartada de estar allí en misión humanitaria. Probablemente los pobrecillos se hayan asustado más de tamaña acusación que de sus posibles consecuencias penales, ya que ellos solamente son trabajadores, si no honrados, al menos tan honrados como cualquiera. Y ya se sabe que los únicos que no tienen nada que temer de la Iustitia son los completos sinvergüenzas...

También llegaba a nuestros occidentales y primermundistas oídos la noticia de unos voluntarios que habían ido a Etiopía (creo) a colaborar con una ONG que gestionaba un centro de acogida y educación para menores. Los nobles y caballerosos voluntarios volvían a su tierra denunciando escandalizados los desmanes cometidos por el, al parecer, dueño y señor de la mencionada ONG, cuyo comportamiento recordaba a los reyes del medievo. Al parecer, el mentado señor se dedicaba a imponer castigos físicos extremadamente desproporcionados por motivos poco claros, probablemente relacionados con un sadismo enfermizo derivado de ni Dios sabe qué trastorno en la mente de este hombre. Sin embargo, nuestro ejemplar caballero mantenía la cordura suficiente como para intentar mantener relaciones sexuales con algunas menores (ya no niñas) mediante un ritual de cortejo basado en el chantaje emocional. Además, al ser interrogado sobre tales hechos, el tipo mantenía un aire de suprema autoridad a medio camino entre un falsamente benévolo padre y un verdadero capo de la Cosa Nostra cinematográfica.

Es sabido por todos que las Iglesias siempre han convertido la caridad en un gran negocio. También es cierto que las grandes empresas obtienen jugosos beneficios de sus campañas solidarias. Lo que nos produce un incómodo pitido en los oídos es la posibilidad de que las ONGs, supuestamente organizaciones sin ánimo de lucro y con fines más o menos benéficos, puedan ocultar una importante fuente de malversaciones y escaqueos económicos varios, por mencionar solamente la punta del iceberg: no me cabe la menor duda de que, sobre todo en África, hay quien está vendiendo niños como esclavos, sexuales o de los de toda la vergonzosa vida. Ni de que hay quien está experimentando con ellos, desde cosméticos o medicamentos hasta cosas que me alegro de no saber que existen. Ni de que hay quien está haciéndose de oro con unos órganos cuyos legítimos dueños descansan para siempre en una fosa común. Ni de que, en fin, hay degenerados que los torturan, los violan o los matan por el placer de hacerlo. Ni de que algunos de esos malnacidos hijos de puta convierten el mundo en un lugar si cabe más asqueroso mediante ese dinero que alguien, para acallar su conciencia o por pura generosidad, creyó estar destinando a una buena causa.

En el sudeste asiático hay miles de niñas prostitutas y de niños esclavos. Lo sabemos gracias a que hoy en día nos enteramos de más noticias, aparte de las que nos afectan directamente. Dicen que la ignorancia es la felicidad, y muy desdichado debió de ser el sabio que pronunciase tan gran verdad por primera vez. Pero en nuestro mundo, la ignorancia tiene remedio. Por favor, basta de mirar hacia otro lado, basta de hacer como que no pasa nada. El hambre... la pobreza... la injusticia... o al menos, los desalmados que construyen su vida destruyendo otras. Acabemos con ellos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Ride the Lightning

No, no es que ahora me guste Metallica. Es que no se me ocurría un título mejor para una entrada sobre Iberdrola y los electricistas 24 horas. Al fin y al cabo, no me extrañaría nada que en algún despacho dejado de la mano de Dios (o de su contestador automático) haya un señor muy elegante, con su traje de pingüino y su corbata a rayas de coca que, bien provisto de un sombrero tejano y con un cable de alta tensión a modo de caballito, se dedique a imitar a los estereotipados compatriotas del mencionado cubrecráneos. ¿O acaso lo de coger los billetes a puñados y lanzarlos desparramados hacia arriba no se hace en el mundo real?

En fin, nuestra historia comienza un día cualquiera, o mejor dicho, una noche cualquiera, más concretamente a las 00 horas y pocos minutos del jueves pasado. El ordenador muere como por arte de magia, la tele decide imitar a la de Poltergeist pero con ruido de interferencias (estamos en el siglo XXI... por favor), y las luces emiten una siniestra luz rojiza y temblorosa que amenaza con extinguirse en cualquier momento. Vamos, una peli de miedo de las de serie B de Bajo presupuesto. En otras palabras, una caída de tensión pero que muy cantosa. Tras unos cuantos minutos de incertidumbre, durante los cuales la situación llegó a amenazar con volver a la normalidad, pasamos a la Fase Dos. La susodicha fase es esa en la que se va la luz del todo y no es el automático. Todo el mundo tropieza con más o menos artículos duros y angulosos mientras busca a tientas un mechero, un móvil o lo que sea que proporcione algo de luz. Como en casa de un humilde servidor siempre se guarda alguna vela para este tipo de situaciones, pronto se ve todo mucho más claro, cálido y trémulo.

Cuando la situación se ha estabilizado, es momento de emprender dos acciones. Una es buscar una carta de la compañía eléctrica para llamar a Atención al Cliente y comentarles el tema, y la otra es salir a la escalera a ver si hay más gente a oscuras, si es cosa del bloque entero o si eres el único que un tal Murphy recuerda en sus oraciones. Cuando se es una persona práctica como mi padre, antes de llamar a ninguna parte lo primero que se hace es pedir la llave del cuarto de contadores, en este caso a un pobre hombre que se levantaba 6 horas más tarde, y bajar a echar un vistazo. Total para nada, porque ya puede ser un fusible de mierda que tú no vas a tener uno de repuesto en casa, y quitárselo a un vecino es un canteo muy gordo. Y está mal. En cualquier caso, bajas al cuarto de contadores a ver si ves algo, llegando por el camino a la conclusión de que
la luz de la escalera funciona perfectamente. Una vez en el cuarto de contadores, verificas que la mayoría tienen luz, exceptuando a tres o cuatro pringaos cuyos contadores están tan parados como el tuyo.

En esas estamos cuando aparece uno de los susodichos pringaos y se asoma a ver quién le acompaña en el sentimiento. Al ser una comunidad tan pequeña, todo el mundo se lleva bien, salvo el típico cabroncete que no paga los recibos hasta que no le denuncian, o el hijo de perra que es propietario pero vive en otro sitio más guapo y tiene el piso este alquilado, con lo cual obviamente suda de todo lo que le pase al piso, a los inquilinos y a la madre que parió a Panete. Estamos de suerte, el pringao no es ninguno de los anteriores. Es un chaval muy apañado, pero carece de la flemática paciencia de mi familia, así que a los cinco minutos de verse sin luz ha llamado a Iberdrola para pedir auxilio. Lógicamente, le mandaron a la mierda como cualquiera de nosotros haría con una llamada a esas horas intempestivas, pero con tanto cariño y delicadeza como sólo son capaces de mostrar los empleados de Atención al Cliente de las multinacionales: "Lo siento, no tenemos ninguna incidencia registrada en su zona". Y a mí qué carallo me importa. Yo tengo un congelador lleno hasta las trancas de comida, una nevera que no se queda muy atrás y un corte de luz de los que no te vuelve ni metiendo los dedos en el enchufe (si quieres que llegue ya el tren, enciende un cigarro... o mejor aún, si está lejos y pasa cada mucho tiempo, ve al servicio, o a la taquilla a preguntar... eficacia demostrada en el 95% de los casos).

A todo esto, los teléfonos estos de recibir quejas, reclamaciones y amenazas varias son una muestra de por qué debería ser delito aplicar la psicología al marketing. Es increíble lo ridículo que se siente uno cuando una máquina le pide que diga algo en repetidas ocasiones antes de conseguir contactar con un ser humano... pero sobre todo cuando lo ves desde fuera. Ves marcar un número... esperar... decir "electricidad"... esperar... decir "avería"... esperar... esperar... "hola, buenas noches, ¿qué desea?". Magdalenas, ¡no te jode!

Resumiendo, tras varios diálogos de besugo, y un par de "ninguna incidencia registrada en su zona", conseguimos que nos den el teléfono de un electricista, no sé si independiente o concertado... que no da señal. Otra llamada a Iberdrola, explicando la situación, y lo que sacas en claro es que te tienes que buscar la vida y llamar a un 24 horas por tu cuenta. Encuentras uno en el típico calendario que todo el mundo tira a la basura... por favor, otro contestador no. Pues sí, un amable e inerte interlocutor te pide que dejes tu número de teléfono y te asegura que te atenderán en unos minutos. Aún estamos esperando esa llamada.

A falta de más almanaques de esos del demonio, al vecino en pijama que tenemos apoltronado en el sofá se le ocurre tirar de la QDQ, que estaba sin desempaquetar siquiera. Una muestra de lo mucho que la usamos... aunque bueno, las Páginas Amarillas tampoco se usan, y para hacer musculación y/o calzar muebles van de puta madre. El caso es que este, que debe de ser autónomo, nos atiende personalmente su novia/socia/algo, a quien una vez comentada la situación se le pregunta por el tiempo que tardará en llegar y la tarifa correspondiente. El tiempo, unos 15-20 minutos, y la tarifa depende de la avería y tal pero son 45 pavos la visita.

Aproximadamente una hora más tarde se presenta en un coche particular un notas con una cara de sueño y/o síndrome de abstinencia de la reostia, con una caja de herramientas de la mano y con la rubia que nos había cogido el teléfono detrás. El tipo entra al cuarto de contadores y confirma lo que le habíamos dicho: los contadores parados están todos en la misma línea, lo cual implica que algo pasa con esa fase. Total que sale fuera del portal, con una escalera que providencialmente estaba en el cuarto de contadores (amén de otros muchos trastos de obra que hay allí guardados de mala manera), y mete la nariz en la caja de conexiones de entrada al bloque. Tras unos 30 segundos mirando el interior, la vuelve a cerrar y nos cuenta un chiste. Nos dice que él no está autorizado a tocar eso, que es cosa de Iberdrola y que tienen que venir ellos. Todo esto hacia las 2:15 de la mañana. Ignorando el severo riesgo de morir empalado en el cuarto de contadores, nos comenta que es normal que Iberdrola nos haya mandado a la mierda, que ahora les llama él como electricista cualificado y en un ratejo los tenemos aquí y nos lo arreglan todo.

Mientras el tipo habla por teléfono con Iberdrola, la rubia nos explica que eso es procedimiento estándar. Como es de imaginar, el 95% de las llamadas que recibe la compañía como averías son estupideces como un cable cortado, el automático que ha saltado, el fusible del abonado, o cualquier otra incidencia que no tiene nada que ver con ellos. De este modo, para filtrar de manera eficaz los casos que tienen que atender ellos, lo que hacen es mandar al cliente a buscarse la vida. Por supuesto, en caso de que tengas que pagar algo por una reparación que es responsabilidad de la compañía, ellos corren con todos los gastos. Así, cuando llegue el electricista, si es cosa de él lo arreglará y cobrará sin más, mientras que si es cosa de Iberdrola tendrá que llamarles a ellos para que ya manden un equipo. Por lo visto, a ellos les sale más rentable indemnizar en esos casos que personarse en todas las averías para repararlas o para lavarse las manos.

Cuando el técnico, muy profesional él, termina de hablar con Iberdrola, después de haberles pasado con mi padre para que pueda proporcionar datos como propietario (el presidente de la comunidad de vecinos era ese pobre hombre que tuvo que levantarse a darnos la llave de los contadores), toca hablar de pasta. Son 45 pavos por la visita, más la mano de obra, más plus de servicio nocturno, más plus por urgencia (una hora en llegar siendo del mismo barrio y por la noche... ni los maderos tardan tanto en llegar a los sitios), más plus por que me apetece, más el IVA: total redondo de 411,80 mauros. Por levantarse de la cama, coger el coche, mirar una caja de conexiones, llamar por teléfono y hacer una factura. Flipas. Es como para ser mileurista y que el tipo te lo diga tan salao. Si no llega a ser porque sé que invita Iberdrola, según me sueltas eso ya estoy cavando la fosa biplaza para que pases la eternidad con una rubia montada encima.

A la media hora de irse los señores estos, visiblemente sufriendo bajo el peso de casi setenta de los antiguos talegos (abonados también por mi viejo, aunque la factura esté a nombre de la comunidad y el administrador ya se los haya devuelto), aparecieron los de Iberdrola y lo dejaron todo apañado. Esta parte de la historia, de las 3:00 en adelante, la conozco solamente de oídas, porque yo me levantaba una hora más tarde que ese pobre hombre de las llaves. Pero como se suele decir, bien está lo que bien acaba. Para los vecinos que estábamos en el ajo, que nos quitamos un buen peso de encima, y sobre todo para el notas este que se fue con un fajo de billetes a limpiar bien el puñal para la siguiente víctima.

Electricista, fontanero, mecánico, albañil... ésas sí que son profesiones con futuro. Y nosotros todos como borregos, o en la universidad sin pegar ni chapa o en un curro de mierda y endeudados hasta las cejas, o incluso puede que las dos a la vez. Nunca hay listos si no hay tontos...

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Día sin Alcohol

Mañana se "celebra" en España el Día sin Alcohol.

Al igual que el Día de no sacar el coche, o el Día de ser majete y buena persona, o el Día de hacerse la raya a un lado en el vello púbico (si te lo depilas... ahora ya sabes cómo se sienten los calvos cada Día de los peinados horteras), es otro de tantos Días con mayúscula creados por algún desquiciado, individual o colectivo, y que nos llega a todos gracias a los medios de incomunicación. Aunque, gracias a Dios, o a quien le esté cubriendo el turno de tarde de hoy (ah no, se me olvidaba que Dios es funcionario), no se les hace tanto caso como a otras estupideces.

Véase por ejemplo la separación de los Conde Nsadores (chiste muy malo sobre su capacidad para condensar 15 hijos, con nombres y apellidos, en dos criaturitas humanas, en especial el tal Froilán, que sufre una vergüenza enorme cada vez que le piden el DNI y tiene que reconocer que solamente lleva encima los tres primeros capítulos). Probablemente no quedará en el país analfabeto ni iletrado que no se haya enterado de su vida y milagros, y el resto del país (minorías étnicas, principamente) ya ha empezado a conjeturar sobre la no-tan-trágica (¿por qué en inglés las expresiones de este tipo suenan tan naturales y en español tan insufriblemente pedantes?) muerte de Letizia a 200 km/h contra un quitamiedos en el madrileño Espe-tunnel.

Puedo hacerme una idea del motivo de tan amarga separación...

  • Froilán: mami, papi, ¿por qué Felipe?
  • Elena: por tu tío, hijo, por tu tío...
  • Froilán: papi, mami, ¿y por qué Juan?
  • Jaimito: por tu bisabuelo, hijo, por tu bisabuelo...
  • Froilán: mami, papi, ¿y por qué Froilán?
  • Elena: porque de alguna manera tienen que llamarte, hijo, de alguna manera tienen que llamarte...
  • Froilán: papi, mami, ¿y por qué de Todos los Santos?
  • Jaimito: ¿y por qué no te callas?
  • Elena: ¡¡ QUIERO EL DIVORCIO !!
Volviendo al tema del Día sin alcohol, me alegro de que exista este día... quiero decir, siempre es mejor un día al año "no hace daño" que el año entero, como muy probablemente acaben intentando y puede que consiguiendo. Los musulmanes no beben alcohol, y es algo muy digno de respeto (dentro del absolutamente nulo respeto que, en mi humilde y enormemente errada opinión, merece cualquier clase de culto religioso o producto derivado). Nadie se lo reprocha ni se lo censura, igual que ellos (los tolerantes, claro está) no nos reprochan ni censuran a los demás el tomarnos un cacharro, aunque probablemente en su fuero interno unos se mueran de asco y otros de envidia. Sin embargo, ¿cuántas vidas se habrían salvado si los terroristas del once ese, o del once este, o cualquiera de los que revienta a diario en el mundo, hubieran estado con un ciego del copón, o mejor aún, durmiendo la mona?

Alguien dirá muy acertadamente que muchas menos de las que se pierden "por culpa del alcohol". O traducido a un lenguaje un poco más objetivo, por culpa de las personas irresponsables y egoístas que no tienen conciencia ni sentido común estando sobrios, mucho menos van a tener estando borrachos. Sólo que subir el precio del alcohol, aumentar el importe de las multas y eventualmente retirar el permiso de conducir para que tengan que volver a pagar a Tráfico es mucho más lucrativo que las medidas realmente eficientes, como los alcoholímetros en el coche, las retiradas permanentes o por periodos largos del carnet, o directamente la clasificación penal de la conducción bajo los efectos del alcohol como lo que realmente es: homicidio en grado de tentativa con agravantes de premeditación y alevosía, o como coño se llame eso para los fiscales. En cuanto a las (muy pocas) personas que mueren por causas derivadas del alcohol pero no del tráfico... el que es violento borracho también lo es sin emborrachar, y el que sufre cualquier tipo de percance o accidente debido a un estado de embriaguez es tan directamente responsable de lo que le haya pasado como de haberse agarrado el pedo que llevaba.

No obstante, con esas campañas publicitarias contra el alcohol lo único que se consigue es que la gente te mire con malos ojos. Pero señora, por qué me dice que voy a atropellar a alguien por ir borracho como una cuba, si yo me voy a ir a mi casa en metro. Por qué me acusa de ensuciar los parques cuando se me olvida una botella de plástico vacía, mientras usted lleva a su perro a evacuar a una zona de césped en la que está expresamente prohibido, en la que a menudo juegan los niños, o se dan el lote los no tan niños, o nos emborrachamos los parásitos sociales. Por qué se queja de lo maleducados que somos, cuando usted no conoce el "dejen salir antes de entrar" en el metro, se queja continuamente por un transporte público que le cuesta la quinta parte que a mí, despotrica contra los inmigrantes y los jóvenes y cualquiera que se ponga a tiro, presupone que es usted más importante que nadie cuando los demas sí tienen cosas que hacer aparte de pasar el rato, camina por la calle hombro con hombro con media docena de congéneres y a paso de tortuga mientras los demás transeúntes tienen que esperar para adelantar porque ustedes no dejan pasar, sale antes que nadie del vagón del metro para luego quedarse bloqueando las escaleras mecánicas en hora punta, y un largo etcétera.

Lo que se saca de todo esto es muy simple: una caza de brujas, igual que se hizo con el tabaco, con la excusa de la sanidad pública y la única finalidad de sacar tajada. Si de verdad alguien se cree el tema de los fumadores pasivos, le recomiendo que pruebe a respirar el aire saturado de polvo y gases de cualquier estación de metro en obras, o simplemente un chupito de la polución de las grandes ciudades... a veces, resulta hasta purificador que te echen el humo del cigarro a la cara. Porque para ser fumador pasivo, tendrías que respirar directamente el humo, cosa que sólo pasa en un coche cerrado lleno de humo, en la zona de fumadores de un aeropuerto o similar, o en sitios de esa calaña. No, un bar no lo es, ni una oficina con aire acondicionado o con alguna ventanita o respiradero, ni esos sitios de los que tanta gente se quejaba, y en los que haría falta ser asmático o tener problemas respiratorios por el estilo para sentir realmente alguna molestia física. Otra cosa es la incomodidad psicológica: si ves el humo, y piensas que te va a hacer daño, es cuando te va a hacer "daño". Si eres así y vives en una ciudad más o menos grande, puedes hacer una pequeña escapada a algún punto elevado que esté en la periferia de tu ciudad, y mira el paisaje desde allí. La botella de oxígeno que vas a necesitar corre por cuenta de la casa.

Por si alguien no se ha enterado: ya sabemos todas y cada una de las consecuencias negativas que tiene fumar. Incluso algunas de las que no aparecen en los anuncios, ni en las cajetillas de tabaco, ni en el cine porno. También sabemos que el alcohol mata neuronas y destroza el hígado. Y que las drogas en general producen daños cerebrales irreversibles, que esnifar a la larga te deja sin nariz, que si te chutas vas a acabar con los brazos como coladores, y que si te comes cualquier tipo de cosa sintética estás jugando a la ruleta rusa con venenos mortales en lugar de balas. Y todo eso nos la suda. Seguiremos fumando, seguiremos bebiendo y seguiremos drogándonos, todo ello con conocimiento de causa y asumiendo toda responsabilidad (aclaración: el autor pasa semanas enteras sin beber, no es ni ha sido nunca fumador habitual aunque en contadas ocasiones agradezca un cigarro, y las únicas drogas que consume son algún porro, muy pero que muy ocasional, y unos cuantos caramelos de menta diarios... ah, y un heladito de postre a mediodía si se puede). Como se suele decir, es mejor haber amado y haber perdido que nunca haber amado. Y es mejor arrepentirse de haber probado algo que no haberlo probado nunca. Ya se sabe, luego te pasas toda la vida preguntándotelo...

En resumen: no renunciemos a nuestras cañas, a nuestros litros de motxo, a nuestros cubatas a precio de oro, a nuestro nunca bastante vilipendiado garrafón. Aunque tengamos que reír por no llorar cuando la barriga cervecera amenace nuestro cuerpo Danone. Aunque al día siguiente Don Simón ponga negro a Don Roca. Aunque un par de tubos en el garito nos cuesten más que una botella entera en el hiper. Aunque acabemos con resaca y escupiendo trozos de bañera vieja antes de llegar a coger el puntillo. Celebremos el Día sin alcohol como debe ser. Vaciando bares.

Como diría el bueno de Homer: "Por el alcohol, causa y a la vez solución de todos los problemas de la vida". Salud, compañero.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Suma y sigue

Aunque no tenga ni puta gracia, vamos a enfocarlo como un chiste...

Esto es un chaval que va en el metro a una manifestación de Democracia Nacional (nacionalsocialista, se sobreentiende) y se cruza en Legazpi con dos chavales antifascistas que iban al mismo sitio, aunque obviamente con propósitos muy distintos. Para más señas, la manifestación, supuestamente legal, cosa que no entiendo ni quiero entender, se celebrará bajo el lema "Contra el racismo anti español, contra la inmigración". Así, sin especificar ni detallar. Si creyera en el sistema, diría que ese lema es abiertamente anticonstitucional. En cualquier caso, me parece francamente espeluznante que un ser humano cualquiera necesite recurrir a cualquier tipo de ley para calificarlo de deleznable cuando menos, y a sus autores de malnacidos para arriba.

El caso es que los dos chavales antifas, de 16 y 19 años, acaban mal. Concretamente, el más joven acaba en una bolsa para cadáveres, con una puñalada en el corazón, y el otro en la cama de hospital en la que me imagino que sigue con pronóstico grave. Por lo visto no habían sido los únicos antifas que habían tenido la feliz idea de sabotear, con más o menos violencia, la susodicha manifascistación (no sé dónde he leído este término, pero me encanta: ojalá en mis sueños, ya que en el mundo real ni de coña, lo incluyan en el diccionario de la RAE), y obviamente se arma una trifulca de considerables proporciones con los manifascistantes, en la que pasa de todo. Desde un hombre, ajeno a la pelea, que se cae por las escaleras del metro, hasta una dotación(se sobreentiende que policial) dañada por cócteles molotov (lo dice el ABC, hay que creérselo) en el punto en que iba a finalizar la manifa. Lo que sucede realmente no está del todo claro, puesto que hay incidentes tanto en el metro como en lo de los molotovs (glorieta de Cádiz, "punto final previsto para la manifestación"), lugar este último donde supuestamente hubo enfrentamientos entre antifas y picoletos. Dependiendo de a quién se pregunte, la respuesta será diferente, y probablemente ninguna será verdad.

Lo más importante, lo realmente importante, es que mientras toda esta gente se sacude alegremente unos bofetones, en el metro ya no hay un chavalín de 16 años. Hay un cadáver. El asesino se llama Josué E. de la H. y tiene 24 años. A simple vista, no es más que el típico neonazi al que solamente un ignorante llamaría skinhead. Me gustaría aclarar que los verdaderos skinheads son violentos, sí, les va el rollo punk-destroy, la cerveza, el vandalismo, las broncas callejeras, pero son ANTINAZIS. Ya desde los años 80 en la vieja Gran Bretaña, los rudeboys que se dedicaban a divertirse y a liarla, luchando muy a su manera contra el sistema, fueron catalogados como neonazis por los medios de comunicación, a pesar de su ideología de extrema izquierda, y los neonazis de verdad se apresuraron a imitar su estética, mientras las masas ignorantes se ponían hasta el culo de circo para olvidarse del pan. Hoy en día no existen los neonazis en los medios de comunicación: cuando pasa algo, se habla de skinheads en los titulares, y en el cuerpo de la noticia se mencionan de pasada las "cabezas rapadas" y las ideologías "de ultraderecha". Los tiempos cambian. ¿Los tiempos cambian?

Volviendo al tema. El chavalito muerto es de Vallecas, barrio antifascista y obrero donde los haya. El que casi le acompaña en algo más que el sentimiento es de Aluche, otro barrio de curritos, aunque hay quien dice que Aluche es parte de Carabanchel, hogar del que perpetra estas líneas, que también es un barrio de lo mejorcito de Madrid. El tal Josué no tengo ni idea de dónde puede ser, aunque espero que sea de Meco durante unos cuantos añitos, los que aguante vivo en el talego. Lo que sí sé es que, desde el año pasado, trabaja para el Carnicero Mayor del Estado, y
está destinado desde enero en el batallón de Honores del Regimiento Inmemorial del Rey del Ejército de Tierra. Dicho de otra manera, un chavalito con instrucción militar que se pasea por la calle con un arma blanca, probablemente un puñal de combate reglamentario de la clase que usen en el Regimiento ese, y asiste a actos públicos de un ¿partido? ultraderechista. Canela fina. Al menos, me queda un consuelo, y es que en los informativos de TVE le han llamado como hay que llamarle. Fascista. Asesino. En todo el reportaje, que por cierto tenía un aire como muy de documental, no recuerdo haber oído la palabra "nazi", y además estoy seguro de haber visto una imagen con la leyenda Punks & Skins y la tan imitada calavera con cresta de los Exploited en medio del repertorio de imágenes nazis, no sé si por garrafal error o con subliminales intenciones. También me ha hecho gracia lo de "abrir el debate" sobre la ilegalización de ¿partidos? de este corte, mientras cada mes se apresuran a prohibir la última versión de Batasuna argumentando que es casi tan anticonstitucional como lo de los prejuicios raciales y la iconografía nazi, pero claro, si no son vascos no pueden ser tan malos... ahí tienes a los catalanes, toda la vida llamándoles agarrados y mira lo sueltos que están ahora.

En fin, el detalle a tener en cuenta: batallón de Honores del Regimiento Inmemorial del Rey. El ejército está plagado de fascistas y de asesinos, materiales o en potencia, pero el hijo de mil putas del que hablamos es precisamente de esa división. Y le ha dado el ramalazo justo en este momento. ¿Siniestra coincidencia? ¿Neurona fascista sexualmente excitada y sedienta de sangre? Mayor Oreja hablando de lo bien que se vivía en el franquismo, Aznar que publica sus "Cartas a un joven español" llamado Santiago (el Matamoros se obvia), el Rey se arranca por acallares... A mí esto ya se me empieza a parecer a la película Magnolia.

domingo, 11 de noviembre de 2007

¿Por qué no te callas?

Eso mismo me pregunto yo. O mejor dicho, ¿por qué abres la boca? ¿Te molesta que te digan verdades a la cara, aun cuando te las diga un energúmeno pseudosocialista con ínfulas de dictador y pose de maleducado? Cuando Aznar, en su partidita al Age of España, decidió ir a la guerra, no dijiste nada, tú que estás encaramado en tu sitial de Guardián de la Democracia y Garante del Estado de Derecho. ¿Acaso te pareció que el "No a la guerra" no se oía lo bastante alto? Tal vez el Palacio de la Zarzuela tiene demasiadas hectáreas entre tu salita de estar y las vallas que dan a la calle, al mundo real, y por eso no te enteraste. Has tenido que ir a una Cumbre (nunca entenderé por qué se le llama cumbre al acto, lugar y/o momento en que se reúne lo más bajo de cada uno de los ítems allí representados) y escuchar cara a cara los improperios de un "revolucionario", digno émulo de Stalin, para enterarte de lo que el Pueblo que te da de comer, a tí, a tu familia y a todo tu fastuoso séquito, lleva años gritando.

Y digo yo, dentro de mi ignorancia, que últimamente sales demasiado en las noticias. Si ya hace muchos años que se queman banderas, y desde que vuelve a haber monarca volvió a haber antimonárquicos y republicanos, ¿cómo es que a nadie se le había ocurrido quemar tu foto? ¿O acaso se quemaban fotos de Su Majestad desde hace ya bastante? Y si es así, resulta curioso que ahora se le de tanta importancia... ¿o es que antes no aparecían estas cosas en los medios de comunicación? Pero ahora sí que aparecen... y todo el pueblo muestra su indignación. Pero como escribió a propósito del tema ciert@ columnista, de cuyo nombre no es que no quiera sino que no me acuerdo, de alguno de los diarios gratuitos que se reparten en el metro de Madrid, "si no hubiera Rey, nadie quemaría fotos del Rey". Y hete aquí que, apenas unos días después de extinguidos los últimos coletazos del asunto, Su Divina Majestad decide darse un garbeo oficial por las ciudades autónomas, donde no estuvo cuando lo de los inmigrantes que se empalaban cada noche contra las vallas de la vergüenza, mejor dicho, donde no se había dignado a plantar Su Divino Pinrel desde que le dieron el empleo, y digo empleo porque me parece insultante llamarlo trabajo (¿alguien recuerda la frase del Prínc... sujeto número 1 en la portada de aquella edición de El Jueves que salió un miércoles y fue secuestrada un viernes?). Por supuesto, no podemos dejar en el tintero la reciente beatificación, canonización o loqueseación de todos aquellos mártires nacionales que no eran republicanos y no están enterrados en bosques y cunetas, porque el franquismo se preocupó de que, a diferencia de sus víctimas, no cayeran en el olvido. Y ahora esto. Esto y sus inevitables consecuencias mediáticas: rechazo masivo a los quemafotos, grandilocuencia festiva en las visitas, aprobación multitudinaria para el desplante. Moraleja: esta motocicleta puede ser suya por mucho menos de lo que piensa y en cómodos plazos, sin intereses...

No olvidemos, don Juan Carlos, que a ti no te ha votado nadie. Nunca. No olvidemos que eres el sucesor, te guste o no, de cierto gallego de El Ferrol que descansa en inmerecida paz en el Valle de los Caídos, de cuyo nombre todos nos acordamos. No olvidemos que sigues siendo el líder de ese reducto de auténticos fascistas que es el ejército. No olvidemos que para representar a España dispones de un jugoso presupuesto que tienes carta blanca para administrar como te parezca, igual que tienes inmunidad ante los tribunales de justicia. No olvidemos que 18 años son muchos para jugar inocentemente con un revólver, y la cabeza de tu hermano pequeño un mal lugar al que apuntar. No olvidemos, por último, que fuiste proclamado rey por las Cortes pero coronado, perdón, exaltado, por la Iglesia.

Yo, al menos, no olvidaré lo mucho que me jodió saber que compartía ese triste y poco conocido aniversario que es el 27 de noviembre. Fíjate, si hubiera nacido cinco días antes, habría podido compartir cumpleaños con la Democracia del Rey... sin embargo, conformándome con lo presente, me permito el lujo de tutearte, igual que tú haces con el señor Chávez, y te pregunto lo mismo que tú le preguntaste a él, lo mismo que tanta gente se pregunta todas las navidades: ¿por qué no te callas?

sábado, 10 de noviembre de 2007

Está de moda

Pues sí, damos y caballeras, está de moda. ¿El qué? Deberían saberlo, que para eso está de moda...

Está de moda relegar a un plano de inferioridad lo que es distinto. Al fin y al cabo, en eso consiste precisamente la moda. La moda es la Historia del presente y del futuro próximo, y al igual que la Historia del pasado, la moda la escriben los vencedores. Pero, a diferencia de la auténtica Historia, no hay clemencia para los vencidos, porque los vencidos no tienen derecho a nada. Ni a la existencia. Ni siquiera al recuerdo. Si estás en el lado equivocado, lo único que puedes hacer es apartarte del camino o ser aplastado.

Por supuesto, no hablo de la moda a la hora de vestir. Aún no he tenido el gusto de ver por la calle uno de esos modelitos de las pasarelas, ni de unirme a la procesión de transeúntes que probablemente se formaría detrás con el único fin de emular a Nelson Muntz (*HAAA HAAAAA!!!*). Me refiero a la moda en general, a eso que todo el mundo piensa, dice o hace porque es lo que hace, dice o piensa todo el mundo. Es realmente curioso cómo los seres humanos en general, salvo aquellos pocos que, por suerte o por desgracia para ellos, merecen acertadamente el calificativo de psicópatas, son capaces de verdaderas proezas, desde la simple y elegante hipocresía hasta el supremo nivel de la bajada completa, física y moral, de pantalones. Proezas todas ellas que tienen como único fin el impresionar a otros grupos de seres humanos para contar con su aprobación y, en el más abyecto de los casos, para poder aspirar a la integración en los susodichos grupos. ¿Hasta qué punto es importante ser popular? Y lo que es más importante, ¿hasta qué punto es más importante ser uno mismo que ser popular?

Intentemos enfocar el asunto desde una perspectiva lo más amplia posible, ya que una perspectiva global no lo es. Dentro de una sociedad (cualquier parecido con la sociedad española actual es pura coincidencia), por lo general (y lógicamente, puesto que si no no sería posible dicha sociedad), existe una abrumadora mayoría de conformistas. Este, llamémoslo así, supergrupo, pese a la gran variedad de ideas que se pueden encontrar en él, forma una gran unidad porque, en lo esencial, comparte unas ideas básicas. Puede haber sectores más conservadores, incluso ciertas células ultraderechistas o ultraortodoxas, pero su aparente desaprobación no es sino una exhibición chauvinista de apoyo al sistema. El grueso de nuestro supergrupo lo compondrían las tendencias más moderadas, lo que en política se suele denominar "centro" (por si alguien no lo sabía, el Partido Popular se autocalifica de "centro liberal"...) porque en Europa, y en la mayor parte del mundo, aún duele la palabra "derecha", así como las tendencias izquierdistas más moderadas. Si enfocamos un poco más a la izquierda, en el borde de lo políticamente correcto, encontraremos los sectores más radicalmente reformistas de nuestro supergrupo. De manera similar aunque opuesta a los del borde contrario, su progresismo parte de la base del sistema establecido, sin salir de los límites marcados por aquél.

Todos estos grupos, en apariencia tan dispares, al más básico de los niveles comparten las mismas doctrinas, los mismos dogmas, o si se prefiere los mismos principios, por mucho que de cara a la galería se empeñen en aparentar todo lo contrario. Forman el conjunto de una sociedad, que puede ser mejor o peor, pero en cualquiera de los casos es así, igual al conjunto de elementos comunes a todos los miembros de nuestro supergrupo. El respeto a los principios anteriores es la base de dicha sociedad, el pilar principal que debe aguantar los movimientos de la estructura que sustenta.

Por supuesto, existe un pequeño grupo de tendencias disidentes que cuestionan y/o desprecian esos principios básicos. Por los motivos que uno quiera imaginar, estos elementos subversivos atentan continuamente contra el orden establecido. Los argumentos que esgrimen son muchos y muy variados, y una buena cantidad de ellos son compartidos íntimamente por gran parte de la sociedad políticamente correcta, que en realidad se diferencia de ellos en muy poco. En realidad, entre el obrero que es explotado por la sociedad y el que se rebela contra ella, la única variación suele ser la carga de responsabilidades que pesa sobre cada uno de ellos (normalmente es por eso por lo que la rebeldía es inversamente proporcional a la edad). No obstante, los mutuos improperios verbales entre los rebeldes, calificados ignorante e inequívocamente de "rojos", y los conformistas, igualmente poco merecedores del apelativo "fascistas", recuerdan en esta triste península que siete décadas no son tiempo suficiente para olvidar, mientras en el resto del mundo (ese mundo que suele excluir África y buena parte de Asia y América) traen a la mente dos tristemente célebres banderas que solamente tuvieron en común el dolor (y el color) de la sangre derramada a sus pies.

Lo más llamativo del asunto es que aquellos rebeldes, autoproclamadamente ajenos a las modas, erigidos en paladines de la libertad de expresión y de pensamiento, no carecen de esa misma estructura de la sociedad a la que critican. Como dice el dicho, valga la redundancia, en todas partes se cuecen habas, o quizá sea mas correcto decir que, en casa del herrero, cuchillo de palo. Porque, en efecto, el credo es el mismo, aunque las palabras sean otras. El espectro demográfico es igual de amplio en la sociedad que entre los antisociales, y en ambos casos es igual de difícil encontrar un pensamiento original. Lo que en un lado es conformismo, en otro lado es cliché, eslogan, estereotipo. Lo escalofriantemente cierto es que hay rebeldes que necesitan que se les diga contra qué rebelarse. No son rebeldes sin causa, son rebeldes sin motivo, rebeldes conformistas. Rebeldes a la moda.

Ahora mismo estoy en pijama, sentado delante de mi ordenador, con los pies (enfundados en calcetines y calzados con chanclas, al más puro estilo de buen turista alemán) apoyados en una mesita de cristal, comiendo gelatina de limón en una ensaladera, y no puedo evitar preguntarme si realmente lo hago por voluntad propia, o si en alguna parte habrá alguien frotándose las manos mientras yo cumplo sus designios, inconsciente...

viernes, 9 de noviembre de 2007

Noventa años de la Revolución

Pues sí, yo tampoco lo sabía, pero resulta que anteayer se cumplieron 90 años de la Revolución de Octubre, posiblemente la más determinante de la historia a nivel mundial. Para quien no lo sepa, estamos hablando de la caída de los zares en Rusia a manos de los bolcheviques y compañía, y la instauración de la URSS, todo esto en mitad de la Primera Guerra Mundial, que Rusia abandonó por motivos obvios ("cerrado por cambio de propietario").

Lo más curioso de todo este asunto es que el aniversario de la Revolución de Octubre sea en noviembre. Se podrían plantear muchas teorías, como esa que dice que C. nació en el año 4 antes de C. o la otra que afirma que cuando uno se mueve muy rápido el tiempo transcurre más despacio (la famosa relatividad de Lorentz... digooo... de Einstein). Sin embargo, la respuesta es más simple a la par que más inquietante: en la Rusia de los zares y de la Iglesia Ortodoxa aún se empleaba el calendario juliano, y mientras en el calendario gregoriano de Occidente ya había llegado noviembre, las fuentes rusas de la época citan el 25 de octubre como fecha del levantamiento. Resulta cuando menos llamativo que, a pesar de la innegable excelencia (aun sabiendo que es imperfecto) del calendario gregoriano como herramienta, y a pesar de estar ya bien entrado el siglo XX, en muchos países se siguiera negando su validez por motivos exclusivamente religiosos y para nada razonables, sobre todo teniendo en cuenta que cualquiera de dichos países habría encontrado ofensivo el apelativo "teocracia". Y hoy en día habrá quien afirme que las religiones no tienen poder en los estados teóricamente laicos...

Recuperando el tema, hace 90 años que una serie de líderes lograron unir al pueblo, como siempre oprimido, al son de falsas promesas. La que iba a ser una revolución a nivel mundial y la creación de un nuevo paraíso para la humanidad, donde ya no habría amos ni esclavos, quedó relegada a los territorios de la URSS. El ideal de justicia e igualdad demostró la misma candidez que la fe en la bondad natural del ser humano. El pueblo trabajador luchó para librarse de la opresión, y "They burst their manacles and wear the name/ Of Freedom, graven on a heavier chain!" (Quemaron sus grilletes, y lucen la palabra/ Libertad, grabada en una cadena más pesada). Durante siete décadas largas, gracias a una nutrida lista de megalómanos, psicópatas, o simples ambiciosos sin escrúpulos, el sueño de la humanidad se convirtió en la pesadilla del mundo. Primero, por la amenaza constante de la destrucción de la civilización o incluso de toda vida humana en forma de guerra termonuclear. Segundo, y si cabe aún más grave, por haber cerrado y sepultado la única salida del sistema injusto, inmundo y opresivo en el que está cada vez más encerrado el mundo entero, el capitalismo, la globalización.

Es ese sistema cada vez más derechista, autoproclamado liberal, generador de ficciones que inhabilitan a los individuos y los relegan a una muchedumbre, más sencilla de manipular. Desde los extremistas religiosos que viven bien a costa de enviar a la muerte a miles de personas, aprovechándose de su ignorancia para imbuirles ideas alienantes, hasta los líderes de organismos internacionales que deciden sobre el futuro de poblaciones enteras en función de los beneficios personales que obtendrán. Ya los romanos empleaban la estrategia del "pan y circo": en el mundo desarrollado, nos dan ración extra de circo para que olvidemos que a gran parte de la humanidad le estamos robando el pan. Sin darnos cuenta, estamos tan corrompidos por nuestro propio poder, nos hemos vuelto tan insolidarios, que no nos importa tanto el ingente número de muertes anónimas de cada día, de las que todos somos indirectamente responsables, como una víctima de muerte violenta que nos muestran con nombre y apellidos, a manos de uno de esos enemigos de la sociedad que fabrican y distribuyen los medios: los fundamentalismos religiosos o nacionalistas, el tabaquismo, la violencia de género (¿de qué género?), los accidentes de tráfico... la lista es interminable.

Y sin embargo, a nadie le importa que miles (las estadísticas más optimistas hablan de 24000) personas mueran de hambre al día, nadie se sorprende de las muertes de civiles que aparecen cada día en las noticias sobre la guerra de turno, nadie se indigna por las muertes de los inmigrantes que buscan una salida a la muerte en vida de sus países de origen. Parafraseando a los asesinos de su propia revolución, "La muerte de uno es una tragedia, la muerte de un millón es sólo estadística". Y la estadística es la única manera de utilizar la clara verdad de las matemáticas para mentir.

Por eso, al contrario que el nazismo, al contrario que la Inquisición, al contrario que tantas y tantas desgracias, la Revolución nunca debe ser borrada de la Historia. Porque cada vez que veo en las noticias que suben las hipotecas, o que el ejército estadounidense está bombardeando un país, o veo pintadas fascistas por la calle, o siento que me rechazan por pensar como pienso, o me para la Guardia Civil yendo con amigos y nos registran por nuestro aspecto, recuerdo que una vez, hace ahora noventa años, alguien nos dijo a todos que podíamos luchar por ser libres. Y aunque las cosas se torcieran, aunque te digan "y mira lo que pasó", aunque no sea más que un romántico ideal, aunque nunca consigamos ser libres, siempre podremos luchar por ello. Y siempre valdrá la pena.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Ahora sí, primera entrada

Ufff qué nervios...
¿Esto está enchufado?
Me tiemblan las piernas... menos mal que estoy sentado.

Genial, empezamos divagando, como siempre. No es que esté nervioso, es que me muerdo las uñas por costumbre. Obviamente, si el PC no estuviera enchufado me habría dado cuenta hace tiempo. Y no hay manera de que me tiemblen las piernas, la silla es demasiado baja para permitirlo.

Dejando al margen las paridas anteriores (siempre es más complicado romper el hielo con uno mismo que con los demás, porque al menos ellos comparten tu incomodidad), si alguien está leyendo esto es porque se aburre incluso más que yo. Al menos yo no me dedico a leer blogs en mis ratos libres, y quizá debería hacerlo.

El problema de leer blogs es la enorme masificación que se ha producido en los últimos años. Hoy en día, y cada vez más, miles de personas llenan Internet diariamente de banalidades, véase el típico blog de chavalit@ que no tiene suficiente con SuSpace y que cada rato/día/finde escribe cuatro letritas, similares a todas las demás entradas, para recibir comentarios igualmente copy-paste-verosímiles (si algo me gusta del inglés es que uno puede inventar palabros así y el resultado es tan elegante formalmente como comprensible para todo el mundo) de un reducido grupito de amig@s. También abundan las bitácoras largas y pastosas, estilo documental o monográfico, normalmente acompañadas por cientos de miles de fotos de las distintas hazañas conmemoradas en cada entrada, e inequívocamente flanqueadas por un monumento al ego del autor, que nos detalla orgullosamente TODAS sus aficiones, preferencias, ambiciones, metas y sueños.

Nada más lejos de mi intención el ofender a nadie con mis comentarios, que suelen tener casi siempre un regustillo de sarcasmo que no puedo ni quiero evitar, porque despierta más simpatías que antipatías, y estas últimas generalmente en individuos cuyas opiniones me resbalan. El tema es que, entre toda esta enorme cantidad de vidas privadas publicadas regularmente, es muy difícil encontrar a esas personas que pretenden aportar algo más que narrativa, ya sea desde un punto de vista filosófico, político, humorístico o simplemente informativo.

Ese tipo de blogs deberían ser leídos por todo el mundo, un puñado de ellos por persona, para darnos cuenta de que la soledad existencial en la que nos encontramos en este universo alternativo no es tal, de que hay otras personas con sus ideas, sus opiniones y sus razonamientos que quizá nos interesaría conocer, y sobre todo de que un choque frontal de mentalidades es mucho más gratificante y enriquecedor que un entorno cerrado de ideas similares, siempre y cuando sea esa la intención. Si ya desde un principio nos aferramos a lo nuestro y rechazamos todo lo que se desvía de nuestros principios, la evolución no es posible, nos estancamos. Parafraseando el tercer (creo) principio de la termodinámica, los cambios, considerados desde una perspectiva global, nunca son a peor.

  • Espero que este blog se convierta en uno de esos blogs.
  • Espero no cansarme demasiado pronto de todo esto.
  • Espero que escribir este tipo de cosas me ayude a recuperar las mayúsculas y tildes arrebatadas por años de foros y Messenger.
  • Espero que alguien se lea este ladrillo y ponga un comment para quitarme la sensación de estar chateando con las paredes.

Entrada de prueba

Que, a diferencia de lo que hacen los bloggers vanidosos, no voy a borrar cuando acabe de adecentar esto.

En serio, ¿quién se va a creer que la gente se pone a presentar su blog con profundas reflexiones metafísicas o comentarios ingeniosos para luego darle a "Publicar entrada" y ver lo extremadamente cutre que queda? Y total, un blog no lo lee ni dios los primeros días, así que nadie se va a dar cuenta... es el crimen perfecto: nadie se entera, no quedan pruebas y a todo el mundo se la trae floja.