Eso mismo me pregunto yo. O mejor dicho, ¿por qué abres la boca? ¿Te molesta que te digan verdades a la cara, aun cuando te las diga un energúmeno pseudosocialista con ínfulas de dictador y pose de maleducado? Cuando Aznar, en su partidita al Age of España, decidió ir a la guerra, no dijiste nada, tú que estás encaramado en tu sitial de Guardián de la Democracia y Garante del Estado de Derecho. ¿Acaso te pareció que el "No a la guerra" no se oía lo bastante alto? Tal vez el Palacio de la Zarzuela tiene demasiadas hectáreas entre tu salita de estar y las vallas que dan a la calle, al mundo real, y por eso no te enteraste. Has tenido que ir a una Cumbre (nunca entenderé por qué se le llama cumbre al acto, lugar y/o momento en que se reúne lo más bajo de cada uno de los ítems allí representados) y escuchar cara a cara los improperios de un "revolucionario", digno émulo de Stalin, para enterarte de lo que el Pueblo que te da de comer, a tí, a tu familia y a todo tu fastuoso séquito, lleva años gritando.
Y digo yo, dentro de mi ignorancia, que últimamente sales demasiado en las noticias. Si ya hace muchos años que se queman banderas, y desde que vuelve a haber monarca volvió a haber antimonárquicos y republicanos, ¿cómo es que a nadie se le había ocurrido quemar tu foto? ¿O acaso se quemaban fotos de Su Majestad desde hace ya bastante? Y si es así, resulta curioso que ahora se le de tanta importancia... ¿o es que antes no aparecían estas cosas en los medios de comunicación? Pero ahora sí que aparecen... y todo el pueblo muestra su indignación. Pero como escribió a propósito del tema ciert@ columnista, de cuyo nombre no es que no quiera sino que no me acuerdo, de alguno de los diarios gratuitos que se reparten en el metro de Madrid, "si no hubiera Rey, nadie quemaría fotos del Rey". Y hete aquí que, apenas unos días después de extinguidos los últimos coletazos del asunto, Su Divina Majestad decide darse un garbeo oficial por las ciudades autónomas, donde no estuvo cuando lo de los inmigrantes que se empalaban cada noche contra las vallas de la vergüenza, mejor dicho, donde no se había dignado a plantar Su Divino Pinrel desde que le dieron el empleo, y digo empleo porque me parece insultante llamarlo trabajo (¿alguien recuerda la frase del Prínc... sujeto número 1 en la portada de aquella edición de El Jueves que salió un miércoles y fue secuestrada un viernes?). Por supuesto, no podemos dejar en el tintero la reciente beatificación, canonización o loqueseación de todos aquellos mártires nacionales que no eran republicanos y no están enterrados en bosques y cunetas, porque el franquismo se preocupó de que, a diferencia de sus víctimas, no cayeran en el olvido. Y ahora esto. Esto y sus inevitables consecuencias mediáticas: rechazo masivo a los quemafotos, grandilocuencia festiva en las visitas, aprobación multitudinaria para el desplante. Moraleja: esta motocicleta puede ser suya por mucho menos de lo que piensa y en cómodos plazos, sin intereses...
No olvidemos, don Juan Carlos, que a ti no te ha votado nadie. Nunca. No olvidemos que eres el sucesor, te guste o no, de cierto gallego de El Ferrol que descansa en inmerecida paz en el Valle de los Caídos, de cuyo nombre todos nos acordamos. No olvidemos que sigues siendo el líder de ese reducto de auténticos fascistas que es el ejército. No olvidemos que para representar a España dispones de un jugoso presupuesto que tienes carta blanca para administrar como te parezca, igual que tienes inmunidad ante los tribunales de justicia. No olvidemos que 18 años son muchos para jugar inocentemente con un revólver, y la cabeza de tu hermano pequeño un mal lugar al que apuntar. No olvidemos, por último, que fuiste proclamado rey por las Cortes pero coronado, perdón, exaltado, por la Iglesia.
Yo, al menos, no olvidaré lo mucho que me jodió saber que compartía ese triste y poco conocido aniversario que es el 27 de noviembre. Fíjate, si hubiera nacido cinco días antes, habría podido compartir cumpleaños con la Democracia del Rey... sin embargo, conformándome con lo presente, me permito el lujo de tutearte, igual que tú haces con el señor Chávez, y te pregunto lo mismo que tú le preguntaste a él, lo mismo que tanta gente se pregunta todas las navidades: ¿por qué no te callas?
Y digo yo, dentro de mi ignorancia, que últimamente sales demasiado en las noticias. Si ya hace muchos años que se queman banderas, y desde que vuelve a haber monarca volvió a haber antimonárquicos y republicanos, ¿cómo es que a nadie se le había ocurrido quemar tu foto? ¿O acaso se quemaban fotos de Su Majestad desde hace ya bastante? Y si es así, resulta curioso que ahora se le de tanta importancia... ¿o es que antes no aparecían estas cosas en los medios de comunicación? Pero ahora sí que aparecen... y todo el pueblo muestra su indignación. Pero como escribió a propósito del tema ciert@ columnista, de cuyo nombre no es que no quiera sino que no me acuerdo, de alguno de los diarios gratuitos que se reparten en el metro de Madrid, "si no hubiera Rey, nadie quemaría fotos del Rey". Y hete aquí que, apenas unos días después de extinguidos los últimos coletazos del asunto, Su Divina Majestad decide darse un garbeo oficial por las ciudades autónomas, donde no estuvo cuando lo de los inmigrantes que se empalaban cada noche contra las vallas de la vergüenza, mejor dicho, donde no se había dignado a plantar Su Divino Pinrel desde que le dieron el empleo, y digo empleo porque me parece insultante llamarlo trabajo (¿alguien recuerda la frase del Prínc... sujeto número 1 en la portada de aquella edición de El Jueves que salió un miércoles y fue secuestrada un viernes?). Por supuesto, no podemos dejar en el tintero la reciente beatificación, canonización o loqueseación de todos aquellos mártires nacionales que no eran republicanos y no están enterrados en bosques y cunetas, porque el franquismo se preocupó de que, a diferencia de sus víctimas, no cayeran en el olvido. Y ahora esto. Esto y sus inevitables consecuencias mediáticas: rechazo masivo a los quemafotos, grandilocuencia festiva en las visitas, aprobación multitudinaria para el desplante. Moraleja: esta motocicleta puede ser suya por mucho menos de lo que piensa y en cómodos plazos, sin intereses...
No olvidemos, don Juan Carlos, que a ti no te ha votado nadie. Nunca. No olvidemos que eres el sucesor, te guste o no, de cierto gallego de El Ferrol que descansa en inmerecida paz en el Valle de los Caídos, de cuyo nombre todos nos acordamos. No olvidemos que sigues siendo el líder de ese reducto de auténticos fascistas que es el ejército. No olvidemos que para representar a España dispones de un jugoso presupuesto que tienes carta blanca para administrar como te parezca, igual que tienes inmunidad ante los tribunales de justicia. No olvidemos que 18 años son muchos para jugar inocentemente con un revólver, y la cabeza de tu hermano pequeño un mal lugar al que apuntar. No olvidemos, por último, que fuiste proclamado rey por las Cortes pero coronado, perdón, exaltado, por la Iglesia.
Yo, al menos, no olvidaré lo mucho que me jodió saber que compartía ese triste y poco conocido aniversario que es el 27 de noviembre. Fíjate, si hubiera nacido cinco días antes, habría podido compartir cumpleaños con la Democracia del Rey... sin embargo, conformándome con lo presente, me permito el lujo de tutearte, igual que tú haces con el señor Chávez, y te pregunto lo mismo que tú le preguntaste a él, lo mismo que tanta gente se pregunta todas las navidades: ¿por qué no te callas?
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