lunes, 12 de noviembre de 2007

Suma y sigue

Aunque no tenga ni puta gracia, vamos a enfocarlo como un chiste...

Esto es un chaval que va en el metro a una manifestación de Democracia Nacional (nacionalsocialista, se sobreentiende) y se cruza en Legazpi con dos chavales antifascistas que iban al mismo sitio, aunque obviamente con propósitos muy distintos. Para más señas, la manifestación, supuestamente legal, cosa que no entiendo ni quiero entender, se celebrará bajo el lema "Contra el racismo anti español, contra la inmigración". Así, sin especificar ni detallar. Si creyera en el sistema, diría que ese lema es abiertamente anticonstitucional. En cualquier caso, me parece francamente espeluznante que un ser humano cualquiera necesite recurrir a cualquier tipo de ley para calificarlo de deleznable cuando menos, y a sus autores de malnacidos para arriba.

El caso es que los dos chavales antifas, de 16 y 19 años, acaban mal. Concretamente, el más joven acaba en una bolsa para cadáveres, con una puñalada en el corazón, y el otro en la cama de hospital en la que me imagino que sigue con pronóstico grave. Por lo visto no habían sido los únicos antifas que habían tenido la feliz idea de sabotear, con más o menos violencia, la susodicha manifascistación (no sé dónde he leído este término, pero me encanta: ojalá en mis sueños, ya que en el mundo real ni de coña, lo incluyan en el diccionario de la RAE), y obviamente se arma una trifulca de considerables proporciones con los manifascistantes, en la que pasa de todo. Desde un hombre, ajeno a la pelea, que se cae por las escaleras del metro, hasta una dotación(se sobreentiende que policial) dañada por cócteles molotov (lo dice el ABC, hay que creérselo) en el punto en que iba a finalizar la manifa. Lo que sucede realmente no está del todo claro, puesto que hay incidentes tanto en el metro como en lo de los molotovs (glorieta de Cádiz, "punto final previsto para la manifestación"), lugar este último donde supuestamente hubo enfrentamientos entre antifas y picoletos. Dependiendo de a quién se pregunte, la respuesta será diferente, y probablemente ninguna será verdad.

Lo más importante, lo realmente importante, es que mientras toda esta gente se sacude alegremente unos bofetones, en el metro ya no hay un chavalín de 16 años. Hay un cadáver. El asesino se llama Josué E. de la H. y tiene 24 años. A simple vista, no es más que el típico neonazi al que solamente un ignorante llamaría skinhead. Me gustaría aclarar que los verdaderos skinheads son violentos, sí, les va el rollo punk-destroy, la cerveza, el vandalismo, las broncas callejeras, pero son ANTINAZIS. Ya desde los años 80 en la vieja Gran Bretaña, los rudeboys que se dedicaban a divertirse y a liarla, luchando muy a su manera contra el sistema, fueron catalogados como neonazis por los medios de comunicación, a pesar de su ideología de extrema izquierda, y los neonazis de verdad se apresuraron a imitar su estética, mientras las masas ignorantes se ponían hasta el culo de circo para olvidarse del pan. Hoy en día no existen los neonazis en los medios de comunicación: cuando pasa algo, se habla de skinheads en los titulares, y en el cuerpo de la noticia se mencionan de pasada las "cabezas rapadas" y las ideologías "de ultraderecha". Los tiempos cambian. ¿Los tiempos cambian?

Volviendo al tema. El chavalito muerto es de Vallecas, barrio antifascista y obrero donde los haya. El que casi le acompaña en algo más que el sentimiento es de Aluche, otro barrio de curritos, aunque hay quien dice que Aluche es parte de Carabanchel, hogar del que perpetra estas líneas, que también es un barrio de lo mejorcito de Madrid. El tal Josué no tengo ni idea de dónde puede ser, aunque espero que sea de Meco durante unos cuantos añitos, los que aguante vivo en el talego. Lo que sí sé es que, desde el año pasado, trabaja para el Carnicero Mayor del Estado, y
está destinado desde enero en el batallón de Honores del Regimiento Inmemorial del Rey del Ejército de Tierra. Dicho de otra manera, un chavalito con instrucción militar que se pasea por la calle con un arma blanca, probablemente un puñal de combate reglamentario de la clase que usen en el Regimiento ese, y asiste a actos públicos de un ¿partido? ultraderechista. Canela fina. Al menos, me queda un consuelo, y es que en los informativos de TVE le han llamado como hay que llamarle. Fascista. Asesino. En todo el reportaje, que por cierto tenía un aire como muy de documental, no recuerdo haber oído la palabra "nazi", y además estoy seguro de haber visto una imagen con la leyenda Punks & Skins y la tan imitada calavera con cresta de los Exploited en medio del repertorio de imágenes nazis, no sé si por garrafal error o con subliminales intenciones. También me ha hecho gracia lo de "abrir el debate" sobre la ilegalización de ¿partidos? de este corte, mientras cada mes se apresuran a prohibir la última versión de Batasuna argumentando que es casi tan anticonstitucional como lo de los prejuicios raciales y la iconografía nazi, pero claro, si no son vascos no pueden ser tan malos... ahí tienes a los catalanes, toda la vida llamándoles agarrados y mira lo sueltos que están ahora.

En fin, el detalle a tener en cuenta: batallón de Honores del Regimiento Inmemorial del Rey. El ejército está plagado de fascistas y de asesinos, materiales o en potencia, pero el hijo de mil putas del que hablamos es precisamente de esa división. Y le ha dado el ramalazo justo en este momento. ¿Siniestra coincidencia? ¿Neurona fascista sexualmente excitada y sedienta de sangre? Mayor Oreja hablando de lo bien que se vivía en el franquismo, Aznar que publica sus "Cartas a un joven español" llamado Santiago (el Matamoros se obvia), el Rey se arranca por acallares... A mí esto ya se me empieza a parecer a la película Magnolia.

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