Ufff qué nervios...
¿Esto está enchufado?
Me tiemblan las piernas... menos mal que estoy sentado.
Genial, empezamos divagando, como siempre. No es que esté nervioso, es que me muerdo las uñas por costumbre. Obviamente, si el PC no estuviera enchufado me habría dado cuenta hace tiempo. Y no hay manera de que me tiemblen las piernas, la silla es demasiado baja para permitirlo.
Dejando al margen las paridas anteriores (siempre es más complicado romper el hielo con uno mismo que con los demás, porque al menos ellos comparten tu incomodidad), si alguien está leyendo esto es porque se aburre incluso más que yo. Al menos yo no me dedico a leer blogs en mis ratos libres, y quizá debería hacerlo.
El problema de leer blogs es la enorme masificación que se ha producido en los últimos años. Hoy en día, y cada vez más, miles de personas llenan Internet diariamente de banalidades, véase el típico blog de chavalit@ que no tiene suficiente con SuSpace y que cada rato/día/finde escribe cuatro letritas, similares a todas las demás entradas, para recibir comentarios igualmente copy-paste-verosímiles (si algo me gusta del inglés es que uno puede inventar palabros así y el resultado es tan elegante formalmente como comprensible para todo el mundo) de un reducido grupito de amig@s. También abundan las bitácoras largas y pastosas, estilo documental o monográfico, normalmente acompañadas por cientos de miles de fotos de las distintas hazañas conmemoradas en cada entrada, e inequívocamente flanqueadas por un monumento al ego del autor, que nos detalla orgullosamente TODAS sus aficiones, preferencias, ambiciones, metas y sueños.
Nada más lejos de mi intención el ofender a nadie con mis comentarios, que suelen tener casi siempre un regustillo de sarcasmo que no puedo ni quiero evitar, porque despierta más simpatías que antipatías, y estas últimas generalmente en individuos cuyas opiniones me resbalan. El tema es que, entre toda esta enorme cantidad de vidas privadas publicadas regularmente, es muy difícil encontrar a esas personas que pretenden aportar algo más que narrativa, ya sea desde un punto de vista filosófico, político, humorístico o simplemente informativo.
Ese tipo de blogs deberían ser leídos por todo el mundo, un puñado de ellos por persona, para darnos cuenta de que la soledad existencial en la que nos encontramos en este universo alternativo no es tal, de que hay otras personas con sus ideas, sus opiniones y sus razonamientos que quizá nos interesaría conocer, y sobre todo de que un choque frontal de mentalidades es mucho más gratificante y enriquecedor que un entorno cerrado de ideas similares, siempre y cuando sea esa la intención. Si ya desde un principio nos aferramos a lo nuestro y rechazamos todo lo que se desvía de nuestros principios, la evolución no es posible, nos estancamos. Parafraseando el tercer (creo) principio de la termodinámica, los cambios, considerados desde una perspectiva global, nunca son a peor.
El problema de leer blogs es la enorme masificación que se ha producido en los últimos años. Hoy en día, y cada vez más, miles de personas llenan Internet diariamente de banalidades, véase el típico blog de chavalit@ que no tiene suficiente con SuSpace y que cada rato/día/finde escribe cuatro letritas, similares a todas las demás entradas, para recibir comentarios igualmente copy-paste-verosímiles (si algo me gusta del inglés es que uno puede inventar palabros así y el resultado es tan elegante formalmente como comprensible para todo el mundo) de un reducido grupito de amig@s. También abundan las bitácoras largas y pastosas, estilo documental o monográfico, normalmente acompañadas por cientos de miles de fotos de las distintas hazañas conmemoradas en cada entrada, e inequívocamente flanqueadas por un monumento al ego del autor, que nos detalla orgullosamente TODAS sus aficiones, preferencias, ambiciones, metas y sueños.
Nada más lejos de mi intención el ofender a nadie con mis comentarios, que suelen tener casi siempre un regustillo de sarcasmo que no puedo ni quiero evitar, porque despierta más simpatías que antipatías, y estas últimas generalmente en individuos cuyas opiniones me resbalan. El tema es que, entre toda esta enorme cantidad de vidas privadas publicadas regularmente, es muy difícil encontrar a esas personas que pretenden aportar algo más que narrativa, ya sea desde un punto de vista filosófico, político, humorístico o simplemente informativo.
Ese tipo de blogs deberían ser leídos por todo el mundo, un puñado de ellos por persona, para darnos cuenta de que la soledad existencial en la que nos encontramos en este universo alternativo no es tal, de que hay otras personas con sus ideas, sus opiniones y sus razonamientos que quizá nos interesaría conocer, y sobre todo de que un choque frontal de mentalidades es mucho más gratificante y enriquecedor que un entorno cerrado de ideas similares, siempre y cuando sea esa la intención. Si ya desde un principio nos aferramos a lo nuestro y rechazamos todo lo que se desvía de nuestros principios, la evolución no es posible, nos estancamos. Parafraseando el tercer (creo) principio de la termodinámica, los cambios, considerados desde una perspectiva global, nunca son a peor.
- Espero que este blog se convierta en uno de esos blogs.
- Espero no cansarme demasiado pronto de todo esto.
- Espero que escribir este tipo de cosas me ayude a recuperar las mayúsculas y tildes arrebatadas por años de foros y Messenger.
- Espero que alguien se lea este ladrillo y ponga un comment para quitarme la sensación de estar chateando con las paredes.
1 comentario:
Muy buena declaración de intenciones. Pero ya verás que un blog es un ser vivo, depende mucho de tu estado de ánimo, y de las relaciones que establezcas con él. Cuando pase un año y eches la vista atrás seguro que habrás cambiado tu punto de vista, y espero que sea para eliminar un poco tu "toque de amargado". :-)
¡Bienvenido a este mundo cruel y despiadado!
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